Tranformers, fan event
Michael Bay y sus robots billonarios
Por Hugo Corona
Enviado, Los Angeles
Cinegarage
Apenas hace unos 10 años había comenzado a escribir de películas. Siempre las había visto y siempre creía que llegaría el momento en que hablar de ellas no sería suficiente. Recuerdo haber abierto un blog en un Blogspot llamado El Séptimo Infierno. No sabía si alguien prestaría atención a las palabras que saldrían en el primer escrito que hice. Realmente no importaba mucho, pero se llamaba “Detrás de los ojos azules”. Y es que hace justamente 10 años, Transformers cambiaría la manera de hacer cine.
Sí, Michael Bay no es el mejor director. Está lejos de serlo. Pero para mí, es uno de los directores más importantes de toda una generación. Está ahí justo al lado de J.J. y de Nolan. Y antes de que cierren este artículo y corran a insultarme, esperaría que entendieran lo que significa para mi su trabajo y la importancia que tuvo poderme sentar, literalmente, a su lado, a ver pietaje exclusivo de la quinta película que ha dirigido de Transformers: el último caballero.
Cinegarage es el único medio mexicano que la semana pasada tuvo la oportunidad de ir a un evento de fans de Transformers. No eran actividades de prensa. Raramente lo son, porque desde hace mucho tiempo, aprendí que Cinegarage es un medio donde podemos darnos el lujo de entrevistar a la gente que admiramos y a la vez, que parezca una labor árdua y cansada, y sin embargo, no lo es. En esta ocasión, fui el elegido para hacer una vista a la ciudad de Los Angeles para una experiencia única. No supe de lo que se trataba sino hasta el momento indicado. Me llevaron con misterios a los Estudios Universal a vivir de primera mano la atracción que ahí se encuentra de Transformers. Diez pantallas IMAX construyen la experiencia, claro, teniendo el nombre de Michael Bay, no podría ser menos. El tipo es fastidioso, es un posesivo y enfermo en las locaciones donde filma. Patriota y embustero de la cámara, siempre hace ver a los americanos como los grandes héroes de cualquier historia. ¿Pero no es quizá el reflejo de un tipo que sólo en 2007 hizo con dos películas (Bad Boys 2 y Transfomers) cerca de 2 billones de dólares?
Después, un tour por los estudios Paramount -que terminaría con una sesión privada con los mezcladores de diálogo y diseño sonoro- donde veríamos el primer pietaje de la película. La escena que nos mostraron es la de una niña de 10 años corriendo por las calles de Chicago mientras la acompañan un trío de niños, uno de ellos, por cierto, con la playera de la Selección Méxicana de Fútbol. ¿Tramposo? ¡Claro! No cabe duda que es una película que apelará a llegar a todo el mundo, y ahora, en un Estados Unidos más dividido, el mensaje que nos quieren hacer llegar es… “Todos unidos contra las amenazas”.
Durante esos 2 minutos de película, vemos explosiones, robots, a Mark Walhberg corriendo como siempre y, cuento, la toma más larga de esos dos minutos es de sólo 5 segundos. Michael Bay en el cuarto de edición debe de ser un monstruo. (Recuerden esta frase).
Gracias a los diseñadores sonoros, me doy cuenta que soy un niño en una sala viendo como trabajan esos genios que han sido nominados al Oscar. Las 4 personas que están ahí para explicar nos dicen lo mismo: “Michael is such a pain in the ass, but damn, the guy knows what he wants” (Michael es un dolor de trasero, pero demonios, el tipo sabe lo que quiere). Comenzamos a alejarnos y Ralph Osborn, el editor de diálogos, nos detiene. Nos pregunta de dónde venimos todos. Francia, Alemania, Hungría, Japón, China, Chicago, México, Los Angeles, Kentucky, Brasil. El tipo sonríe y es ahí cuándo entiendo algo: nos eligieron para hacer la tarea de la película.
Salimos de los estudios para dirigirnos a Santa Mónica. En el camión, platicábamos todos de la experiencia. Fue ahí que la chica de Francia nos platicó a Roberto (el otro mexicano que me acompañaba en la aventura) y a mí, que ella era reportera, pero sobre todas las cosas, era fan de Optimus. El de Chicago nos ofrecía disculpas por el presidente y su ignorancia, a la par que nos enterábamos que un reportero mexicano había robado un jersey. Ni cómo evitar sentir vergüenza. Pero él, que dirige un sitio dedicado sólo a Transformers (seibertroncom), es el primero en decir que no podemos juzgar a alguien por su nacionalidad. En ese momento, el camión se detuvo en el peor callejón que uno podría haber visto en la vida. Nos piden que bajemos rápido porque estorbamos la circulación.
Sin entender qué sucedía, volteamos todos y vimos un letrero que nos dejó sin palabras. “Bay Films”. Entendí todo en dos segundos. Estaba ahí, para conocer las oficinas donde se han planeado todas las películas. Al entrar, la recepcionista nos dió la bienvenida con botellas de agua. Claro, al lado de las botellas había una estatua de las Tortugas Ninja, una de Freddy, una de Jason y otra de Leatherface. Por un momento había olvidado que además de hacer millones de dólares y explosiones, Bay es el responsable de Platinum Dunes, la productora que ha hecho nuevas versiones de películas al por mayor. Nos dicen que están preparando los 3 minutos de película que veremos, “en cuanto él termine”. ¿Él? Será que… la puerta se abre, y entra Michael Bay a saludarnos. Repentino. Entró, nos saludó a cada uno preguntándonos de dónde veníamos, porque estábamos ahí y si nos habían tratado bien.
El responsable directo de mi interés en escribir de cine estaba ahí, dándome la mano y preguntando si estaba bien. Su interés parecía verdadero, seguramente no lo era tanto. Seguramente tenía mil cosas en la cabeza por las cuales preocuparse de verdad. Tal vez su mente estaba en el proceso de elegir la mejor toma para usarla por 2 segundos antes de cortar a una explosión. Tal vez su interés era tan real como los robots que no están en el set cuándo filma. No importaba. Uno redefine a sus héroes, como dice la frase promocional, de acuerdo a lo que vive cuándo lo conoce. Vaya, para entender mi fanatismo por él deben de entender que soy de las personas que creen que un negocio fílmico es hacer dinero en taquilla. Qué es igual de complejo o más, hacer una película con dos millones, que hacer una con 360 millones. El fracaso es más amplio, el éxito más reducido y las miradas, más atentas.
Al terminar de saludarnos, nos pide que vayamos a su sala de edición. Cinco salas con servidores manejando una cantidad de información que no logro entender. Y es que ahí, en su monitor, está la película completamente editada. Nada de compresión, en su majestuoso 8K de resolución y filmada en IMAX 3D. Nos advierte que lo que veremos, nadie lo ha visto. Qué debemos entender que él y Christopher Nolan, son los únicos que filman en IMAX. Que él y nadie más, es responsable de hacer películas en IMAX. Aquí, uno de los puntos por los cuales creo que pertenece al grupo de los directores visionarios. Bay ha hecho tecnológicamente lo que Lucas hizo en el 77. Lo que Spielberg hizo en el 93. Empujar la tecnología para contar la historia que quieres, no limitarte a lo que ya existe. IMAX lo dice: “Es él y solo él el que ha hecho que desarrollemos lo mejor para que tenga lo que necesita”. Simplemente crear herramientas para hacer mejor lo que otros no imaginan.
Nos muestra 15 minutos de película. Escenas sin terminar. Con el esqueleto visible. ¡Qué difícil para alguien de su carácter, enseñarle a 28 personas, escenas sin terminar! Nos explica cómo filmó cada escena, los paisajes que veremos en la película, la idea de definición y que su ojo debe entender para que se vea como él quiere y espera. “Siempre debo hacer algo que nadie haya hecho. El tercer acto de la película, es algo a lo que nadie se ha atrevido”. Palabras fuertes. Eso seguramente hará que dure mucho más de lo que esperaríamos. ¿Es algo que necesitamos? Él mismo acepta que la segunda y la cuarta película tienen problemas. Una, por la huelga de escritores. La otra, por su necedad de innovar y de hacer todo mejor. Se sabe en competencia con J.J. Una pelea diferente cada año, pero ambos, se juegan en menor o mayor escala, el reinado que pavimentaron Lucas y Spielberg. Lo menciona cada que puede, mientras todos reímos por sus chistes. Aunque él sabe, que no son chistes. Él es el hombre que Hollywood quisiera que no fuera tan difícil de tratar. Que no fuera un blanco tan fácil de crítica por sus explosiones o por sus cortes frenéticos, incluso por reciclar imágenes.
Al terminar, literalmente, nos pide que salgamos de su sala de edición. De golpe, sin más. Entendimos todos y salimos. Parecería un final abrupto. Pero siendo él, no pasaría. Nos encaminan a nuestro transporte. Pero algo parecía no estar bien. Sentíamos que nos debían algo, una muestra más clara de lo que sería El último caballero. No nos podían haber invitado hasta L.A. para ver todo a través de un monitor de 32 pulgadas.
En efecto, no podía ser. Oficinas IMAX, 21:00 horas. Entramos con Michael Bay a una sala privada para ver 25 minutos más de la película. Estos, terminados sin el 3D. “Solamente que está en 6K”. Cómo si supiéramos que existía algo que no fuera el 4K. Pide que todos nos sentemos en medio y que eligiría sentarse…ahí. “Al lado del chico mexicano”. De mi. “Move your stuff dude. I’m gona watch it with you”. Mi corazón se paralizó por un segundo. Una cosa es conocer a alguien que admiras. Otra, conocer a la persona responsable de millones de dólares, ¿pero que te elija para ver algo, a tu lado, mientras su nombre aparece en pantalla?
Una escena medieval que involucra al rey Arturo y la mesa redonda. Una escena de Chicago destruído por la guerra que se ha vivido mientras la voz de Sir Anthony Hopkins te explica lo que sucede. Robots nuevos, robots viejos y robots destruídos. Mark Wahlberg corriendo y explicando todo lo que sucede. Al final, una secuencia de un submarino saliendo del océano para descubrir una nave de, por lo que entendemos, tiene el tamaño del asteroide de Armageddon.
Termina y me explica, directamente a mi, que no esta terminada. Que lo disculpe por enseñarnos ese material, pero que quería saber nuestra reacción. Me pide empezar. Doy mi mejor argumento dramático de algo que sólo podía hilar por escenas al aire. Me pide que guarde silencio después de dar mi explicación, porque estaba muy cerca de la verdad. ¿Será que es muy predecible o será que mi fanatismo por él, me hace pensar hacia dónde tendría que ir? ¿O solamente me estaba molestando? No importa! Estaba ahí, con uno de mis directores favoritos, discutiendo de sus películas. Una especie de Master Class.
Pide la opinión de varios más y termina diciéndonos que ese material verá la luz por primera vez en un Fan Event mundial. Que el 6 de Abril en pantallas IMAX del mundo, se vería ese material, sin la secuencia final. Que esa, era nuestra recompensa por haber sido leales a su trabajo. Se levanta y nos agradece.
Si ustedes llegaron al final de este texto, hay dos razones. Una, quieren entender más de mi fanatismo o porque creen que Bay es un gran director. Dos, no tienen mucho que hacer. La primera, tiene muchas respuestas. Ninguna que los vaya a convencer de que sea cierto. Y es que entiendo a la perfección que la gente lo odie. Pero gracias a él, muchas cosas de las que vemos en pantalla son posible. Gracias a él, ILM llevó sus estándares a lugares insospechados, haciendo competencia para no hacer películas que se vean falsas, sino para hacer películas que parezcan reales, aunque sepamos que no lo son, como esos ojos azules de los Transformers.



