La conspiración del silencio
La guerra y lo que hay detrás
Por Erick Estrada
Cinegarage
El nuevo fiscal en Frankfurt (o por lo menos el más novato), Johann, llega a lo que podría llegar a ser su nueva oficina y mira de reojo y con recelo al cuadro que lo adorna, al mismo tiempo un mensaje del pasado turbulento de Alemania en la Segunda Guerra, un secreto guardado en las oficinas de la fiscalía y un designio para Johann. Sin saber lo que en realidad hace, el cuadro de un gigantesco ciervo de cornamenta monumental que mira de frente y luce su wagneriano poder a quien lo observa, es removido con desgano y desagrado por este joven abogado que así, de un golpe de brazo, ha dicho ya lo que hará el resto de la película.
El debut en el largometraje de Giulio Ricciarelli es en parte un thriller policiaco y a la vez una invitación a la reflexión sobre la Segunda Guerra en particular y sobre los efectos de las guerras en general en un cada vez más oscuro y desencantado ser humano que ve en ellas la oportunidad de dar rienda suelta a su agresividad y frustraciones.
Un artista local reconoce en la escuela primaria a un maestro que hace no pocos años (estamos en la Alemania de los años 60) fue guardia en el campo de concentración de Auschwitz. La denuncia, después de que varios fiscales y mucha gente de la ciudad renegaran de ella, cae en manos de Johann, que no vivió los horrores de la Segunda Guerra y que por cuestiones que la película nos encarga averiguar, tampoco ha escuchado nunca la palabra Auschwitz.
En la intriga sobre la negación y el silencio alrededor de lo que el artista dice haber vivido en ese sitio, Johann se encarga de informarse al respecto sin saber que la idea de acusar a ese falso profesor de primaria, llevará a la ciudad entera y a Alemania completa a revisar el papel que ella misma ha jugado en la posguerra.
¿Se deja de ser nazi una vez que se ha perdido la guerra? ¿Se debe conocer la verdad y los horrores de los vivido tanto en las trincheras y en los campos de concentración? ¿O se debe ocultar todo para que las nuevas generaciones vivan como Johann, en una vida sublime y libre de preocupaciones por el pasado? ¿Librarnos de esas preocupaciones es vivir mejor o vivir en el engaño?
“Quien no conoce su pasado está destinado a repetirlo” es la frase reunida en una palabra que el padre de Johann le enseñó desde siempre antes de desaparecer misteriosamente: veritas. La verdad debe ser dicha.
El thriller de La conspiración del silencio ha enraizado y Johann pasará de perseguir a un simple maestro o panadero a buscar a Josef Mengele para que el país que hoy niega las atrocidades de ese Ángel de la muerte lo juzgue bajo las leyes de su incipiente y, por lo que vemos, muy débil democracia.
Desde el thriller esta película se encamina poco a poco a un rumbo diferente mientras Johann descubre con un asombro que es a la vez decepción, todo lo que esconde esta Alemania del milagro de la posguerra, en donde nadie disiente ni cuestiona.
“¡Usted fue nazi!” le dice a quien se cruza en su camino tras la borrachera que se ha pegado decepcionado del encubrimiento y la red de mentiras que busca que ni Auschwitz ni la verdad de la guerra se sepa, a pesar de que las evidencias llegan solas y lo dejan a él y a sus colaboradores en lágrimas de rabia e impotencia.
Y sí. Bajo la mirada de este fiscal sin cortaza dura -debido a su juventud- y a la situación en que lo ha puesto su Alemania, todos son nazis. Todos son culpables. La verdad es única y no es la que dice quién actuó en la guerra sino la que deja debajo de la puerta un sobre en el que se lee que todos actuaron.
Ese giro hábil en la película extiende su discurso. Más allá de la Segunda Guerra y de los horrores vividos y cometidos, la película de Ricciarelli deja ver que las guerras, en plural, son el terreno perfecto para que la maldad humana se manifieste casi siempre contra los más desprotegidos y lejos, muy lejos de las trincheras y el frente de batalla.
Buscar a Mengele se convierte en una obsesión quizá no por hacerle justicia a los miles que fueron torturados por un alma negra y enferma, sino quizá, pobre Johann, para materializar la pesadilla que le dice que el mal encarna en todos, siempre, y que hemos tardado mucho en darnos cuenta.
El thriiler cuenta la historia de un joven entusiasta detrás de los criminales de guerra más aborrecibles. Pero la reflexión que aterriza mientras él corre desesperado por la caretera es aquella que nos indica que la bondad del ser humano, si es que alguna vez existió, se ha perdido y encima se han depositado kilos de silencio y millones de mentiras.
La historia ha juzgado todo pero visto desde el esfuerzo de un personaje como Johann, lo ha juzgado demasiado tarde.
La conspiración del silencio
(Labyrinth des Schweigens, Alemania, 2014)
Dirige: Giulio Ricciarelli
Actúan: André Symanski, Alexander Fehling, Friederike Becht, Johannes Krisch
Guión: Elisabeth Bartel, Giulio Ricciarelli
Fotografía: Martin Langer, Roman Osin
Duración 124 min.


