Huicholes: los últimos guardianes del peyote, crítica

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Huicholes: los últimos guardianes del peyote
La lucha y el silencio
Por Erick Estrada
Cinegarage
Esta película puede verser ya en streaming.

La pelea por la conservación de la identidad cultural de múltiples grupos en México puede rastrearse hasta llegar profundamente al pasado. Desde que este país quiso vivir de manera independiente -y de manera intensiva una vez que comenzó el siglo XX- los gobernantes mexicanos, con poca visión (o quizá determinados por el estilo de gobierno de esas épocas) han querido hacer de México uno solo y de su identidad algo unifacético.

Error grave. Desde mucho tiempo antes de la conquista el territorio que hoy ocupa México –y en extensión el que ocupa Norteamérica- ha estado habitado por multiples culturas, muchas maneras de ver el mundo, de organizarse, de conocerlo y de vivir en él y de él.

Hoy que los tiempos permiten –aunque todavía con tibieza y poco ímpetu- que las culturas que componen el mundo y en este caso México se manifiesten y dejen sentirse, muchos de los poblemas causados por esa visión unilateral de lo que debe ser un país salen a la superficie y, peor aún, dejan conocer lo complejo de los problemas causados por esa insistencia poco visionaria.

Justo a la mitad de la segunda década del siglo XX una de las culturas sobrevivientes no sólo de la opresión de los grandes imperios pre conquista, sino del mestizaje y de la famosa modernización, levanta la mano para dejar saber que sigue viva y, lo más importante, que quiere seguir estando viva. Nosotros les llamamos “huicholes”.

Wirikuta, tierra sagrada para esta cultura -esa sí, visionaria- es una palabra que desgraciadamente se ha puesto de moda no por una revaloración de la cultura o de las culturas que veneran el desierto en el que según su cosmovisión nace el Sol, sino porque desde siempre -pero ahora con insistencia feroz- ha sido objeto de disputa de parte de mineras y empresas que ignoran no solamente el impacto ambiental negativo que ocasionaría su incursión en un terreno tan frágil y ya fracturado, sino la violación tanto tácita como evidente de una cultura que considera a esos terrenos sagrados desde antes de que México quisiera dar al mundo una sola cara en lugar de las muchas que tiene.

El tema está vivo porque el problema no se ha resuelto. El problema no se ha resuelto porque evidentemente no hay ni malos ni buenos, sino muchos lados y muchas caras que necesitan ser escuchadas para poder llegar a la solución más justa y es ahí donde este trabajo documental quiere y necesita aportar.

Huicholes: los últimos guardianes del peyote es además de una exposición de necesidades de los huicholes, un muy buen intento de exploración por casi todos los lados del problema, desde aquél que nos habla de la cultura del peyote (que es la misma que iluminó el camino de Antonin Artaud pero desde la óptica rarámuri y que resulta indispensable en el rompecabezas de la identidad nacional), hasta la de las propias mineras y el de un pueblo (Real de Catorce) que permanece en un limbo entre su definición como objetivo turístico o la conversión a pueblo minero del siglo XXI, sustentable y rentable (algo que, personalmente, se ve poco probable).

Más allá de su enfoque periodístico y que en consecuencia se vuelve didáctico, el documental es también una estupenda oportunidad para enterarnos de aquellos rostros que la modernización quiso uniformar bajo una sola bandera y la identidad nacional. Debería en consecuencia llevarnos a pensar en muchas otras culturas, creencias y grupos que habitan el país y que han vivido situaciones similares quizá desde hace tanto como los huicholes.

Conoceremos sí la enredada lucha por Wirikiuta y de manera ideal nos preocuparemnos porque en este país se busque una solución que respete tanto el derecho a escoger forma de vida y religión (algo que en teoría protege a las comunidades no urbanas de este país), como a impulsar comunidades atoradas por sexenios en pésimas administraciones gubernamentales, incultas y poco propositivas.

El plus será siempre que a partir de trabajos tan interesantes e ilustradores como éste, abramos los ojos a otras tantas comunidades silenciadas por el volumen de este país, enterradas en los kilos de información que se producen en los medios mexicanos o ignoradas por administraciones que en pos de la famosa y hoy muy cuestionada modernización, las silencian a través del despreco e incluso (pensemos en el sur de México) a golpe de bala y amenazas.

De nosotros depende de que estas luchas dejen de estar envueltas por el siencio y encontrar siempre la mejor solución para todos, desde todos.

Huicholes: los últimos guardianes del peyote
(México-Argentina, 2014)
Dirige: Hernán Vilchez
Guión: Hernán Vilchez
Fotografía: José Andrés Solórzano
Animación: Eugenio Costa
Duración: 100 min.

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