TIFF 2020. Firebal: Visitors From Darker Worlds, la crítica de Erick Estrada

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TIFF 2020
Fireball: Visitors From Darker Worlds
Dinoestrellas
Por Erick Estrada
Cinegarage

Meteoritos. Piedras misteriosas y piedras sagradas.

La más reciente colaboración entre Werner Herzog y Clive Oppenheimer es un documental que abraza tantas cosas que resulta sorprendente y admirable que parta de un punto tan minúsculo como menospreciado. Muy nerd -dirían unos- hacer un documental dedicado a los meteoritos.

Y sin embargo lo hicieron.

Desde prácticamente todos los ángulos posibles -Herzog detrás de la cámara y Oppenheimer ejecutando las entrevistas con una curiosidad infantil que lo llena a uno de aprecio- estos dos hambrientos de inspiración nos llenan de ella al abordar la historia, la mecánica, la física y la mística de los meteoritos, desde aquellos que extinguieron a los dinosaurios (monumental su incursión al Caribe mexicano en busca de datos sobre el meteorito milenario que dejó ahí su marca sobre la Tierra) hasta los que aportan datos a la ciencia y, claro, a la imaginación de los científicos.

En un documental que podría pecar de usar de nuevo el formato cabezaparlante Herzog encuentra el espacio para disparar imágenes sorpresivas y sorprendentes de algo que creíamos dominado en el raquítico imaginario del siglo XXI. Al mismo tiempo Oppenheimer halla el sitio indicado para acomodar la pregunta, para dar un giro y sorprendernos al dejarse sorprender por la respuesta.

Y debajo de ello un montaje que pocas veces es tan claro pero cuyo éxito depende al 100% de ocultar su existencia, de aparentar ser aleatorio. En Fireball eso ocurre y es sólo una de las pruebas de su éxito: las anécdotas, los datos, las pláticas, el camino que se recorre de la mística a la química y luego a lo humano para entrar a la física está marcado con gran sensibilidad. El acomodo de las entrevistas, el orden en que se suceden (todo arranca en el techo de un edificio nórdico en el que un coleccionista dice recoger siempre que puede los meteoritos con que trabaja) es determinante en la curva que plantean Herzog y Oppenheimer.

Si alguien nos hubiera soltado una serie de entrevistas sobre meteoritos, sus orígenes y sus destinos así, sin plan, en una linealidad carente de afectos Fireball sería un desastre. Pero no lo es. Herzog y Oppenheimer se las arreglaron para comunicar la emoción del descubrimiento de los meteoritos en la Tierra y para detonar las emociones de su relato, de ese seguimiento de locos iluminados que viven de buscar piedras del cielo.

Esas piedras son dinoestrellas. Son el polvo que luego circula por el universo, ese espacio negro y frío que envuelve a nuestro planeta, y que luego puede ser estrella para ser de nuevo polvo. Montada en ellas Fireball nos lleva ahí donde la ciencia se acerca a lo divino (¿cuánto de la mitología humana está salpicado de la luz del meteorito? ¿somos todos polvo de estrellas?), donde lo inconcebible se comprueba con la ciencia y vamos después de la química a la biología.

Extra a la dosis de inspiración que cae en nosotros centrifugada del corazón de Fireball tenemos el mensaje del cráter que golpea un planeta: los meteoritos son vida y son muerte porque los humanos somos vida y somos muerte.

Sí, todos somos polvo de estrellas.

CONOCE MÁS. Esta es la crítica de Erick Estrada al documental MLK/FBI presentado en el TIFF 2020.

Fireball: Visitors From Darker Worlds
(EUA, 2020)
Dirigen: Werner Herzog, Clive Oppenheimer
Con: Werner Herzog, Clive Oppenheimer
Guion: Werner Herzog
Fotografía: Peter Zeitlinger
Duración: 97 minutos.

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