Porto, crítica.

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Porto.
Noches de ciudades
Por Erick Estrada
Cinegarage

En algún lugar del mundo existen dos desconocidos que están destinados a encontrarse de forma irremediable, en la noche, en la profundidad de una ciudad en el límite de Europa.

En algún lugar del mundo esos desconocidos comenzarán a desnudarse y a explotar esa desnudez como una figura de su precariedad (ambos son probablemente las almas más solitarias en una ciudad, Porto, que canta a la soledad como ninguna otra) y de su amor por el instante, por el segundo que debe ser rescatado en el corazón de horas y horas que se han vestido del asfalto caminado en esas noches y en esas soledades.

Porto es un cuento, de dos enamorados de su soledad que al toparse con otro amor similar deciden explotar las entrañas, que al mismo tiempo son las entrañas que Porto le muestra a sus visitantes, sin maquillajes, sin pinturas extravagantes, sin el matiz de “cualquier ciudad del mundo”.

En ese cuento, que se codea con el Jarmusch más violento y al mismo tiempo más tierno, y también con el Bertolucci más negro a la vez que con el más arrebatado, se viste de noche y de tristeza, la misma que provoca darse cuenta que en los instantes que estos dos seres han decidido vivir juntos está su propio destino, el del amor incapaz de durar más de un instante, el clímax y el orgasmo que tiene su encanto en su duración, imposible de prolongar.

Y también está el otro lado, porque ya lo dijimos, se trata de un cuento de noches de ciudades descarnadas y con espíritu, el lado que reniega de ese clímax incontenido y que al disfrutarlo tanto lo odia al mismo tiempo. Gabe Klinger (que partició también en el guión) desnuda y muestra ambos lados de sus personajes y hace que odien el amor que carnalmente y sin compromisos se entregaron antes en espíritu casi anónimo: el encuentro fugaz es iluminador pero en esa naturaleza orgásmica encierra su propia maldición.

Porto navega esa noche, enamorada e inspirada, pero que sabe que nunca podrá ver el amanecer. El amanecer no existe.

Gran pequeño adiós al actor Anton Yelchin.

CONOCE MÁS. Esta es la crítica de Erick Estrada a Las horas más oscuras, que le dio a Gary Oldman un premio Oscar.

Porto
(Portugal-Francia-Polonia-EUA, 2016)
Dirige: Gabe Klinger
Actúan: Anton Yelchin, Lucie Lucas, Paulo Calatré, Françoise Lebrun
Guión: Larry Gross, Gabe Klinger
Fotografía: Wyatt Garfield
Duración: 76 min.

 

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