Av. Cloverfield 10, crítica

0

Av. Cloverfield 10
El viaje en el tiempo
Por Erick Estrada
Cinegarage

Una chica escapa de su propia y limitada vida. Accidente de auto; en los instantes donde deberíamos escuchar golpes y metales que se retuercen Dan Trachtenberg nos limita a un silencio que detona un efecto dramático ideal para lo que está por venir.

En esos silencios y en esas pantallas en negro, intrigantes, poco complacientes sabiendo que las ve un público acostumbrado y a veces hambriento de estruendo y escándalo, está el anuncio del viaje en el tiempo que estamos a punto de comenzar.

Av. Cloverfield 10 huele desde ahí a ciencia ficción setentera (ese efecto ha aparecido en varias de esas producciones) y el juego de engaño planteado desde el nombre de esta película solidifica para encerrarnos después en un thriller claustrofóbico diseñado con precisión orgánica: la chica frágil y herida (Michelle/ Mary Elizabeth Winstead), llena de dudas y cuestionamientos se enfrenta al chico distraído y disminuído, intrigante contraparte del hombre gigante y malencarado (John Goodman) que sin embargo dosifica actos de dulzura y cordura (en la locura de su encierro) para parecer no solamente más carismático sino el único con razón en un mundo que ha quedado patas arriba.

Afuera no se puede estar y dentro hay todo lo necesario para sobrevivir. El aire libre no está limpio y el que se respira en el búnker en el que este trío se encuentra atrapado medio voluntariamente (a la chica nadie le preguntó nada) tiene que ser filtrado. Afuera hay una amenaza, imperceptible incluso para nosotros (primer juego de realidades espejeadas) pero que después de haber leído el nombre de la película se asoma sospechosamente por nuestra memoria: Trachtenberg (a través del guión de Campbell, Stuecken y Chazelle) quiere (o queremos que quiera) que pensemos en otra película, –Cloverfield (EUA, 2008)- para entrar a esta. La realidad se espejea por segunda ocasión y genera en los 103 minutos de esta narración un universo dividido que se da el lujo, además, de agregar bastante más de thriller a lo que queremos leer gracias a esa memoria contaminada con un Cloverfield de ciencia ficción y apocalipsis extraterrestre.

¿Esta liga se genera solamente a través del nombre de la película? ¿Qué habría ocurrido de llamarse diferente? Teoría conspiratoria que, sin embargo, no le resta los demás méritos a la cinta.

Es en el thriller en donde la película tiene sus mayores logros, caminando en el alambre que sortea tanto al Hitchcock más académico (esa secuencia de las llaves en la que incluso el sonido es determinante en la construcción del suspenso), como al enfoque psicológico (¿está loco quien cree en el fin del mundo antes de que llegue, quien lo duda a pesar de las evidencias o quien lo niega por simple acto anarquista?) y, por supuesto, con el jugueteo primordial entre el monstruo que no parece serlo (Goodman) y su víctima que no tiene absolutamente nada para aferrarse a una realidad paranoica y conspiratoria (¿es Michelle la América vendada de los ojos que debe deshacerse de la América ultra conservadora y temerosa de todo?).

El universo dividido funciona y la memoria nos lleva del encierro en el búnker del dulce monstruo Goodman a uno más en donde el sonido y la memoria Cloverfield dejan a la pobre chica una vez más limitada en espacio (los encuadres dentro de su frágil casco hecho a la medida) ante otra presencia inexplicable. Pienso en la crítica escrita por Ernesto Diezmartínez en la que define a Michelle como una Ripley para una nueva generación y quizá sea igualmente válido alargar la comparación para sentir menos extraño el final de esta Avenida producida por J.J. Abrams: en Alien (EUA-Reino Unido, 197) la vuelta de tuerca final que nos presenta al famoso “octavo pasajero” ocurre tan separada del resto de la narración como podría considerarse aparece el último giro de Av. Cloverfield 10; recordemos que Ripley nunca sabe a qué le teme hasta que lo tiene cara a cara, un ser que ha permanecido oculto y negándonos su vista desatando todo tipo de teorías en otra clasutrofóbica aunque más cósmica situación.

No vamos a comparar la maestría en el suspenso de Ridley Scott con el juego diverso de thriller sci-fi del primerizo Trachtenberg, pero si el final aquél fue asumido como natural, optemos por aceptar que efectivamente pensamos en otra película cuando vemos ésta sólo para seguir en el viaje y disfrutar la aparición final de una amenaza que había permanecido invisible y que nos permita navegar hacia atrás, hasta Alien, para completar nuestro enorme y divertidísimo viaje en el tiempo.

Av. Cloverfield 10
(EUA, 2016)
Dirige: Dan Trachtenberg
Actúan: Mary Elizabeth Winstead, John Goodman, John Gallagher Jr., Bradley Cooper
Guión: Josh Campbell, Matthew Stuecken, Damien Chazelle
Fotografía: Jeff Cutter
Duración: 103 min.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *