Un ilustre desconocido, 19 Tour de cine francés. Crítica. Película de la semana

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Un ilustre desconocido
La adicción al otro
Por Erick Estada
Cinegarage

Edgar Allan Poe escribió “El hombre de las multitudes” como un intento, creo, por dejarnos ver la soledad propia proyectada en los demás, como una forma de atacar tanto la indiferencia de unos a los otros como ese terror agorafóbico a los desconocidos que no es otra cosa sino el temor a uno: no estar solo jamás, buscar estar en medio de quienes sea como una manenra de no pensar en uno mismo.

¿Qué pasaría si alguien hiciera lo contrario en un mundo interconectado e hiper comunicado? ¿Qué ocurriría si alguien negara su propia identidad para hacerse adicto a la de los demás, robando con meticulosidad científica las facciones, las formas, la voz, los ademanes de otros para negar los propios?

¿Cómo se es adicto a los demás?

Un ilustre desconocido es el comienzo de esa pregunta, la historia de un hombre que no soporta ser él mismo y que al practicar ser los demás entra en espirales que de tan creativas se vuelven destructivas, no sólo de su persona, sino poco a poco, de los demás. Ese hombre es una especie de paradoja temporal que al hacer existir a dos personas idénticas en la misma ciudad (un París sin “luces”, bien por eso) ocasiona fracturas en todas las realidades con que roza. ¿La razón? Primero, que ese acto de apropiación parece un robo pues se realiza, cermonialmente pero no por ello de manera alegre, en los terrenos de aquél al que se le vampirizará la identidad. Segundo, porque la razón está escondida en la mente de este hombre de multitudes internas, de acumulación de vidas ajenas.

Es por ello que cuando esas paradojas se hacen evidentes nuestro sujeto de estudio (lo vemos con la misma obsesión y curiosidad con que él observa a los demás para convertirse en ellos) opta por detenerse y pasar al siguiente rostro, una vida más que le hará olvidar la suya.

Adicción.

¿Y si la paradoja pudiese corregirse? ¿Y si a través de esta reapropiación de identidades se pudiese corregir los errores de los imitados? ¿Puede este hombre entrar a la vida del otro, de los otros, a esos universos paralelos en que se mueve con aparente agilidad? ¿Es el paso siguiente a la negación de uno mismo y a la glorificación del otro?

Un encuadre en Un ilustre desconocido parece dar la respuesta: el hombre al que seguimos ya con curiosidad mórbida está a punto de generar una paradoja más, de ser descubierto en su, nunca mejor dicho, mascarada, y Matthieu Delaporte lo acomoda a contra luz, desesperado por escapar, con el maquillaje raído que ha descubierto sólo y apenas la mitad de su rostro real; la otra mitad es la que ha robado.

Esta otra identidad es un padre y este hombre misterioso ha cruzado la raya. Ahí la película muy probablemente introduzca una reflexión un tanto inecesaria alrededor de la paternidad. Al querer reparar la paternidad este hombre sin rumbo propio genera ideas sobre si el padre es quien es o quien nosotros queremos que sea, un bache ligero pero demasiado notorio que irrumpe en la otra historia, la de la mascarada del presente.

En ella, en la historia de apropiaciones y de vampiros de personalidades está la mejor parte de Un ilustre desconocido (encarnado por cierto con camaleónica oportunidad por Mathieu Kassovitz): la que desviando el discurso provoca y atenta y que en un principio nos dejó inquietos preguntando si se puede ser adicto a los demás.

El atentado y la provocación entran a esta narración de la mejor forma pues, al elaborar el discurso, al jugar con rostros y sombras salta una nueva pregunta que en este caso se queda en el aire: ¿por qué se es adicto a los demás?

Un ilustre desconocido
(Un illustre inconnu, Francia, 2014)
Dirige: Matthieu Delaporte
Actúan: Mathieu Kassovitz, Marie- Josée Croze, Éric Caravaca, Olivier Rabourdin
Guión: Matthieu Delaporte, Alexandre de la Patelliére
Fotografía: David Ungaro
Duración: 118 min.

Comment (1)

  1. se agradece que cinegarage tome en cuenta proyectos como el tour de cine francés. Lo triste es que la distribución es mas mala que una cerveza caliente en verano. A mi ciudad que cuenta con un solo cine de 8 salas me juego lo que sea que no llegara ninguna de este tour.

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