Se levanta el viento, película de la semana 1

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Se levanta el viento
El poema interminable
Por Erick Estrada
Cinegarage

Volar / Caer / Soñar
El mundo es un sueño y los sueños se comparten y en ellos podemos hacer todo tipo de locuras. Como en todo sueño, las imágenes son tan reales como impredecibles y los sonidos tan familiares como extravagantes, tan infantiles como precisos.

Los aviones son un sueño y el sueño de volar es la obsesión tan oculta como evidente de uno de los directores más inspirados que ha gozado la humanidad. Y es que la humanidad no posee a Hayao Miyazaki, no es uno de los mejores directores de la humanidad. Alguien nos lo ha dado y nosotros sólo podemos gozar de y con su trabajo. Es un alivio onírico, surrealista, divagante y fantasmagórico a los dolores de la humanidad, incluso los de la guerra.

¿Puede un director a 15 años de iniciar el siglo XXI hablar de lo vivido en la Segunda Guerra Mundial, que inauguró la segunda mitad del siglo pasado? Si es Miyazaki no solamente puede hablar de ello, sino divagar en ello.

El viento se levanta es eso, trazos que van y vienen en contraste con la suave precisión del pulso de Miyazaki, su animación cálida y sincera, sus historias metafóricas, sus fábulas precisas, sus lecciones zen en un lenguaje que prescinde del zen.

Un niño que luego es un muchacho y que después es genio se empeña en hacer volar cosas, comenzando con los aviones, la elección natural de quien quiere que las cosas, todas las posibles, se levanten por el aire y salgan disparadas. Esa es la anécdota.

Con lenguaje cinematográfico puro, concentrado pero no por ello desprovisto de emoción y una inspiración digna de un hombre sabio, se unifica desde la obsesión/ensoñación de J. G. Ballard por las máquinas y en especial por las voladoras (hay que revisar “El imperio del Sol”, su novela autobiográfica en la Segunda Guerra Mundial) hasta los sueños más infantiles pero no por ello ingenuos.

Después, una lluvia de reflexiones visuales, de extravagancia contemplativa, de pensamientos juveniles albergados en dibujos que de tan clásicos paracen esculpidos en la pantalla.

La historia de la película es la historia de Miyazaki, un casi probable testamento fílmico que acoge toda una vida dedicada a narrar sus pesadillas y mejores sueños a través de una animación que se justifica a sí misma, que no necesita pretextos para existir, que deja claro que el lenguaje de Miyazaki está hecho de esos trazos y esos colores pero que no por ello abandona lo más real y apasionante de la gramática del cine.

Las máquinas, los aviones, los sueños. El viento se levanta y con él este avión casi testamentario que es una película sobre la humanidad, la reconciliación, la ensoñación y las ganas de estar, de ver, de vivir, de dibujar.

Hablar de una de las películas más inspiradas de Miyazaki es un cliché. Esta es una de las más inspiradas en los últimos 10 años que hemos tenido de historia del cine, no sólo del animado: del cine universal. Un poema interminable que inicia aquí, da la vuelta por toda la fantástica filmografía de Miyazaki y regresa para iniciar todo de nuevo, como la propia música de la película, como en el mejor de los sueños voladores.

Se levanta el viento
(Kaze tachinu, Japón, 2013)
Dirige: Hayao Miyazaki
Voces: Hideaki Anno, Jun Kunimura, Mirai Shida, Miori Takimoto
Guión: Hayao Miyazaki
Música original: Joe Hishaishi
Duración: 126 min.

Comments (5)

  1. Excelente crítica Erick, me gustó mucho que haces hincapié en que recopila todas las emociones de sus antiguos filmes.

    Me uniré:
    “Esta es una de las más inspiradas en los últimos 10 años que hemos tenido de historia del cine, no sólo del animado: del cine universal.”

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  2. es una lastima que no llegara a Saltillo, al igual que Jersey Boys, es lo que me molesta mucho, traen peliculas basura en varias salas y ni una sola sala para buenas peliculas

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