FICUNAM 2019. Luciérnagas, crítica

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Luciérnagas
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La búsqueda en la ciudad rota

Por Erick Estrada

FICUNAM 2019
Cinegarage.

Ramin es un personaje que no debería estar en donde lo encontramos. El Puerto de Veracruz no parece ser el lugar adecuado para un iraní que no conoce una sola palabra del español. Y sin embargo, es ahí en donde Bani Koshmoudi decide comenzar la historia y las historias de Ramin, unas que van despertando  con cierta parsimonia pero idea en el montaje emocional para, en un discurso velado (a veces de más), montar una historia de amores rotos en una ciudad rota.

Veracruz luce algo agreste, castigado por una segunda década del siglo XXI en la que mucho de lo podrido del ultra capitalismo contemporáneo y las enfermedades que provoca (la ambición idiotamente desmedida de los gobernantes, por ejemplo). Es en esas calles y ese clima cosmopolita y opresivo a la vez (“en Veracruz nadie se queda, es puerto de entrada o de salida mas no un destino” le dicen a Ramin sin que él lo entienda) en donde Ramin comienza a hacerse a la idea de que quizá él es el único que tuvo como destino a Veracruz. Eso debe ser y es una señal.

En su transitar, en su estancia forzada, Ramin busca algo y voltea, parece que inevitablemente, hacia atrás, hacia el amor abandonado en Irán que ahora se siente más lejano. A pesar de cierto embelesamiento con sus propios encuadres y de una insistencia que roza en la terquedad para hacer figurar tanto la personalidad como los pesares de Ramin (es decir, hay un azote emocional que algunas veces sabe exagerado), Koshmoudi logra establecer a los personajes que acompañarán a este joven perdido en sí mismo.

Por un lado tenemos a Guillermo, un migrante centroamericano que confrontará a Ramin con sus propias pesadillas, circunstanciales y emocionales -amorosas incluso-, un personaje que a veces estira demasiado sus emociones sin que Koshmoudi consiga devolverlo al tono taciturno de la historia. ¿Es el ruido en el calmo Veracruz?

Por el otro, está Leti la amable dueña del hotel donde Ramin encuentra refugio (Flor Edwarda Gurrola precisa y sutilmente deslumbrante). Una mujer castigada por el mismo Veracruz que castiga a Ramin pero que al contrario de lo que todo mundo le ha dicho a este iraní, ha decidido aceptar su circunstancia y, sobre todo, eliminar el rencor de su rango de acción.

Personajes perdidos, ambos se encuentran en mucho gracias a que se dan cuenta que un siguiente capítulo es necesario en sus vidas. El gran logro de la película de Koshmoudi es que logra marcar ese encuentro y esa comunicación sin necesidad de introducir el elemento amoroso que ahora se esparce como una plaga por el cine mexicano. Luciérnagas opta por otros lazos, por otras comunicaciones (muchas de ellas inundadas de desgracia) para maquilar la idea de la unión de estos dos seres maltratados.

La película, sin embargo, se siente algo falta de músculo y es probablemente por ello que antes de que el encuentro de estos seres rotos se consume, pareciera que busca hablar de cicatrices (físicas y emocionales), de parejas (físicas y emocionales) y de nuevos rumbos (también físicos y emocionales). Y al final, no recorre ninguno de esos caminos.

Es en esa falta de músculo en donde el remate se siente laxo pero en donde también profundiza el resto de la narración, el tono taciturno, casi apagado, resistente pero no combativo que nos ha invadido desde el principio.

Ello puede verse como un defecto pero es también un acierto. Luciérnagas es fiel a ella misma, pero queriendo -como quiere- provocar preguntas antes que respuestas (ahí está la secuencia final) le habría sido más útil menos voz baja, algo que no nos dejara con la sensación de que la conclusión -esa necesidad (e incluso petición) de dejar ir- llegara con más luz y menos como producto de la inercia de la narración.

Esa narración es el inicio de un estilo, el cuento que se susurra, los hechos que se ven perdidos en la memoria o en la cruda emocional del desencuentro. Y a pesar de sus titubeos Luciérnagas es una buena descripción del hallazgo consumado en esa ciudad rota envolviéndola en los dolores que lo provocan.

CONOCE MÁS. Esta es la entrevista de Erick Estrada a la directora de Luciérnagas, Bani Koshnoudi.

Luciérnagas
(México-EUA-Grecia-República Dominicana, 2018)
Dirige: Bani Koshnoudi
Actúan: Arash Marandi, Luis Alberti, Flor Eduarda Gurrola, Eligio Meléndez
Guion: Bani Koshnoudi
Fotografía: Benjamín Echazarreta
Duración: 88 minutos.

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