Mamá y papá, crítica

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Mamá y papá

El horroroso tedio

Por Erick Estrada

Cinegarage

Dando la vuelta de manera directa a ese clásico escondido del horror español ¿Quién puede matar a un niño? (España, 1976)  y a su versión mexicana Juego de niños (México, 2012), Mamá y papá da permiso a los padres y madres de familia de desahogar todo el horroroso tedio de lo cotidiano y la tensión de las discusiones contra los hijos que nunca se ganan (aunque se ganen), para a partir de ahí y de su minúscula historia, jugar con las frases y las ideas que han cruzado la mente de muchos que son padres y que ven al niño de la mesa de al lado mejor educado que al propio, y la de los que nos son padres que piensan que los hijos de los demás podrían estar mejor educados o por lo menos comportarse de mejor forma.

Mamá y papá es precisamente eso: un día, sin razón ni explicación, los padres toman algunos elementos del apocalipsis zombi (Guerra mundial Z es mencionada directamente en la película) para ir detrás de sus hijos y masacrarlos a placer. Todo, después de que con una habilidad descubierta a base de golpes (estamos frente al director de ese bodrio intragable llamado Ghost Rider) se nos haya mostrado lo insaboro o lo muy amargo de la vida moderna en familia, con hijos y al estilo de vida americano. No es extraño que los suburbios en los que todo esto ocurre sean una especie de conjuntos habitacionales a la Tim Burton pero vistos a través de una gigantesca nube de crack. No es ajeno tampoco que la masacre se desate con música que nos lleva inevitablemente al centro comercial más común y corriente que ustedes puedan recordar.

Mamá y papá puede definirse, sin embargo, más por lo que no es que por lo que es, para bien y para mal. No es una película de terror pues al revisarla de esa forma se vuelve un tanto efectista (esa edición tormentosa del inicio, exageradamente clara en sus propósitos). Sin embargo, al recordarnos historias como la de ¿Quién puede matar a un niño?, posee elementos inquietantes que le dan un sabor al mismo tiempo retro (los créditos, el olor a La invasión de los usurpadores de cuerpos) y casi propositivo (el papel de los abuelos en este esperpento fraticida). No es tampoco una película que busque o incluso necesite una historia. Su final abierto, la inversión de papeles asesinos, la apropiación de frases paternas por parte de los hijos (justo en ese final), la inexistencia de una solución, están a veces más cerca de la generación de sensaciones y de pulsiones (una catarsis más propia de la lucha libre, por ejemplo) que de una verdadera reflexión sobre la paternidad y sus dificultades, algo que inevitablemente la aleja de la crítica a la familia “tradicional” hoy cuestionada desde distintos frentes (incluido el ambiental) para acercarla más al mecanismo de la montaña rusa de última generación.

Sin embargo, Mamá y papá no busca más, no quiere más. Es casi una video demostración que una película de horror, con ventajas y desventajas: aparece Selma Blair pero acompañada de Nicolas Cage, con humor voluntario pero también involuntario, cercana por momentos a generar personajes emblemáticos (esa mucama china y su martillo para ablandar carne) pero por otros propensa a insertarlos en el terreno de Itchy y Scratchy.

Agitada y agitadora es una de las curiosidades del horror más potables que se han tenido en pantalla desde los experimentos de VHS (EUA, 2012) y sus secuelas, disparejos como tándem pero con algunos destellos en su premeditadamente trepidante desarrollo que casi nunca cuenta (porque no lo quiere) con una conclusión.

CONOCE MÁS. Esta es la crítica de Erick Estrada a la cinta de terror Juego de niños.

Mamá y papá
(Mom and Dad, EUA 2017)
Dirige: Brian Taylor
Actúan: Selma Blair, Nicolas Cage, Anne Winters, Zackary Arthur
Guión: Brian Taylor
Fotografía: Daniel Pearl
Duración: 86 min.

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