Avengers: Infinity War, crítica

1

Crítica de Avengers Infinity War.

Avengers: Infinity War
La lógica inepta
Por Erick Estrada
Cinegarage

El infinito que plantea el funesto nombre de esta ¿nueva? película con los Avengers a toda caña (todos con una energía que sólo puede regalar una droga no conocida por el resto de los habitantes del planeta) se encuentra primero y a juzgar por el impuntual ¿remate? de esta entrega, en el número de secuelas que se presentarán para mostrar (aquí contar ya no es un verbo) los problemas que se busca este grupo de amiguetes que envuelven sus poderes e inteligencias en tecnologías que ya de tan improbables no merecen siquiera ser cuestionadas: su razón de ser no está en el universo de los humanos.

En segundo lugar, ese infinito es también resultado de un experimento que reducido a sus números, a su razón de mercado, debe lucir fenomenal, imbatible, a prueba de todo tipo de ataques, como los predeciblemente perfectos uniformes nanotecnológicos que se suman a los escudos del todo poderoso vibranium, lógica sólo sostenida por sí misma e inútil si de ella misma se aleja: al cruzar tantos universos como personajes tiene la cuenta Marvel, provocar y propiciar la mezcla de sus vidas y sus historias sin caos real pero tampoco sin el mínimo de ciencia narrativa, todo, absolutamente todo es posible en Avengers: Infinity War, y al ser todo posible su argumento se desproporciona de manera gigantesca (porque los números siempre deben crecer se cree que los productos también deben aumentar su masa); entonces la única realidad válida en la película es aquella que puede inventarse después de otra que a su vez fue inventada (o sacada de la manga para poner todo en términos coloquiales) para cumplir el mismo fin. El oscuro infinito en donde tampoco y por las mismas razones podemos considerar a estas batallas cercanas a los mitos tradicionales, a ninguno de ellos.

En un amasijo con estas características (en donde todo es posible gracias a que todo es posible) la orientación del espectador queda a merced de lo ilógico de un universo que ya era ilógico pero que ahora, además, está desprovisto de cualquier posibilidad de conexión que no sea primitivamente sensorial. No hablamos, por supuesto, de la conexión sensorial de experimentos que han deconstruido la lógica para invitarnos a un viaje psicodélico como lo hacen propuestas irracionales y premeditadamente caóticas como (perdonarán ustedes la comparación) 2001: Odisea del espacio (Reino Unido-EUA, 1968). Tampoco hablamos de propuestas que han buscado desarrollar anécdotas menos monstruosas dentro del mismo mal llamado universo Marvel: ni lo cómico ultra colorido de aquella primera Guardianes de la galaxia (EUA, 2014) ni el espejo psicodélico e invitante de Doctor Strange (EUA, 2016) están cerca de ser ingredientes de este tormentoso maratón de desviaciones narrativas que en ello evidencian lo peligrosamente insubstancial de la entrega.

No. Aquí estamos a merced de una marea informe de situaciones que, eso sí, consigue medianamente hilar sus más que increíbles pequeños cuentos (es quizá el único logro de Infinity War: llegar a su propio final con los personajes necesarios para ello). Pero es una marea de situaciones que se desprende de sí misma, que justifica sus propias fallas con la fuerza y la lógica del juego infantiloide, inhumana y en consecuencia no emocional, nada profunda, superficial por donde se le aborde. En esta emoción de agigantar las historias de superhéroes a productos de catarsis autocomplaciente (incluso onanista), los héroes de Infinity War son ya seres omnipresentes en un planeta desprovisto de gente común. Su realidad, en la que todos están con todos todo el tiempo (ni Han Solo es tan oportuno como el Thor tuerto de esta película), como en un ring de lucha libre abarrotado, está ya vacía de la gente a la que buscan ayudar o defender: ¿dónde quedó Pepper Potts y toda la gente tras esa introducción que invade Nueva York? ¿Dónde está (si es que está) la gente en el bar frente al que Scarlet Witch y Vision son atacados escandalosamente? ¿El mundo se da cuenta de una gigantesca y monstruosa invasión alienígena que viene a aniquilarla? ¿Alguien se asoma a ver qué provoca un escándalo tan grande? Los humanos no están en ninguna parte pues en cuanto los Avengers se reúnen para resolver este “problema”, todo lo demás no cuenta. Con todo lo que ello simboliza, los humanos comunes y corrientes están (estamos) fuera de su visión, una libertad que otros productos también agigantados como Star Wars ni siquiera han contemplado.

Si ello no fuera suficiente, hay ingredientes que evidencian aún más la fragilidad de un guión incapacitado para tomarse en serio a sí mismo (habría sido un error todavía mayor) pero igualmente imposibilitado de autocrítica como la que sugirió aquel primer Deadpool (EUA, 2016) o el amorosamente ridículo Hombre hormiga (EUA, 2015): la aparición del gramo de comedia verbal en momentos inesperados pero previsibles (la sorpresa ante la aparición de Scarlet Witch en media batalla de Wakanda), la tecnología que cobija a estos personajes, todopoderosa, capaz de transformaciones a capricho, capaz de todo para todos, increíble de tan increíble; y además, rebanadas generosas de melodrama barato que como remate aparece envuelto en lacrimógena villanía: no pierdan de vista a Thanos y encontrarán sin problemas ese lastimoso capítulo .

Ya sin humanidad, ya sin los estorbos del daño colateral, estos héroes egocentricamente onanistas debaten ante su megalómano villano la mejor manera de salvarse unos a otros pues, de nuevo, los comunes ya no importan. Ahí el guión, de nuevo, muestra su insensibilidad, su frugalidad apabullante. Se nos presenta la lógica inepta de su villano: aniquilar a medio universo para que la mitad sobreviviente viva en armonía y él pueda descansar mirando la puesta del Sol (¿es el Sol la estrella que él quiere ver entre las de millones de ese universo?). Ante esa lógica ¿quiénes de los Avengers se deciden a morir o sabrán que lo harán con la mitad del universo que Thanos quiere barrer de un golpe (con un chasquido de dedos nos dicen hasta el infinito)? ¿Qué caso tiene salvar a uno o al otro si la humanidad a la que supuestamente protegen puede ser eliminada de tajo y con ella algunos de esos Avengers? ¿La visión heroica está perdida como perdida está la gente común (real y simbólicamente) en la película? ¿Qué caso tienen entonces sus vínculos sentimentales o fraternales? ¿Cuál es el sacrificio de estos héroes?

En pocas palabras, la solución no se debate. Los Avengers dilucidan cómo salvarse a ellos mismos, al grupo, a la pandilla de sinsentidos. Y como el final no se debate, la respuesta ante la amenaza no es un plan sino el ataque frontal a esa amenaza (¡pelea! ¡pelea! ¡pelea!). ¿No resultaba un mejor plan destruir las famosas Infinity Stones antes que guardarlas de manera egoísta e ilógica (hola Vision, hola Doctor Strange)?

No, ello le habría restado por lo menos 40 minutos a un producto que busca ser gigante, el más grande de todos, la mezcla improbable. Y habría, sobre todo, requerido de un mayor esfuerzo de escritura en un guión que sólo se sostiene en la lógica inepta de su villano, tan inepta que, debajo de esta tormenta de desviaciones y capítulos en ordenado mazacote, no hay una apuesta, una propuesta, mucho menos un discurso.

Lluvia desencantada de colores a lo largo de infinitos 150 minutos que continuarán en un par de años, ténganlo por seguro.

CONOCE MÁS. Este es el episodio que sobre 2001: Odisea del espacio hicieron Erick Estrada y Julio Martínez Ríos.

CONOCE MÁS. Esta es la crítica de Erick Estrada a Guardianes de la galaxia.

CONOCE MÁS. Esta es la crítica de Erick Estrada a El hombre hormiga.

Avengers: Infinity War
(EUA, 2018)
Dirige: Anthony Russo, Joe Russo
Actúan: Robert Downey Jr., Chris Evans, Tom Holland, Scalett Johansson, Chris Hemsworth
Guión: Christopher Markus, Stephen McFeely
Fotografía: Tren Opaloch
Duración: 156 min.

 

Comment (1)

  1. jajajaja que presuntuoso eres Erick Estrada. tus palabras tan vacias como lo que dices criticar.
    dices dices y no dices nada jajaja. Presuncion en su maxima expresion

    Reply

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *