Terror a 47 metros, crítica.

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Terror a 47 metros
La fórmula que funciona
Por Erick Estrada
Cinegarage

Nacida de la mejor rama de las películas de serie B, esas que no se toman mucho tiempo en darnos razones, esas que apelan a nuestra emociones más sencillas, esas que tampoco quieren ser más de lo que saben que pueden ser, aparece Terror a 47 metros que, para variar, exagera el nombre original de la película que nunca utiliza la palabra “terror” aunque, eso sí y de manera sospechosa, usa el sistema métrico decimal para, probablemente, despistar a su mercado natural, el americano: 47 Meters Down.

¿Qué distancia son 47 metros? preguntará un despistado adolescente americano a punto de entrar a la sala de cine y conociendo ya la sinopsis de la película (no hay nada mejor que hacer para venderla, créanme): dos hermanas están de vacaciones en algún lugar del México tropical (aunque la película no fue filmada aquí) y para inyectar algo de vida a su descolorida existencia (una fue abandonada por su novio, la otra es una campeona un tanto pedante y arrogante con algo de entrenamiento submarino) deciden tomar un paseo local que incluye nado con tiburones… dentro de una jaula que convenientemente se soltará del bote dejándolas encerradas en ella y rodeadas de hambrientos e hiperviolentos escualos blancos como los que no hay en México (repetimos, la película no fue filmada aquí).

Es decir y volviendo a la cabeza de nuestro adolescente, 47 metros debe resultar tremendamente confuso y eso es para incrementar su excitación al ver a estas dos rubias en bikini tratar de regresar a la superficie antes que se les termine el oxígeno.

Orillada como está a ese cine serie B la película tiene todos los ingredientes para evadirnos con algo de éxito y mucha idea cosa que, afortunadamente, ocurre aunque sólo en cierta medida. Para llegar a ello hay que soportar una serie de pasos desesperantes en los que nuestros personajes muestran qué tan desesperantes pueden llegara ser, no sabemos si para comenzar a perderles el respeto y aplaudir cuando algún tiburón les dé un mordisco, o para, incomprensiblemente, simpatizar con ellas. El mismo error lo cometió Terror profundo (que en su nombre original tampoco mencionaba nada cercano al terror) que nos hacía padecer a esos hermanos enfrentados hipócritamente en un concurso de machos alfa antes de meterse al agua y ser atacados.

A partir de ahí, igual que Terror profundo (Australia, 2017), igual que prácticamente todas las películas en las que se involucran tiburones (dentro o fuera de un tornado, eso a estas alturas es ya lo de menos) camina sobre una fórmula que, como las del cine de serie B, poco se pueden modificar ante el riesgo del derrumbe total de la propuesta. Esa fórmula aquí funciona medianamente bien aunque traiciona el espíritu de producción de bajísimo presupuesto: este Terror a 47 metros tiene tal control de la técnica (creo que la foto es lo mejor) y contó con apoyos técnicos de tal nivel que difícilmente sobreviviría un examen sobre su serieBecismo. Pero ahí están, ciertos momentos, ciertas ideas (varias puramente visuales), ciertas sorpresas que la ponen en un mejor nivel que muchas, muchísimas otras películas de entretenimiento que han aterrizado en la cartelera mexicana, todas con presupuestos monumentales.

Sin embargo Terror a 47 metros no resistió la tentación. Ni es tan violenta como podría serlo, ni tan escalofriante como prevende su nombre en español, ni tan profunda como esos 47 metros (que sí que son una distancia considerable si uno no es Michael Phelps). La película, por el contrario, rompe la fórmula del cine de serie B (algo que ya habíamos acordado no puede hacerse) en el peor momento, con la peor salida y con un resultado fatal: el final.

Si hacernos decir que el final echa por tierra todo es un mecanismo de mercadotecnia que por morbo nos lleve al cine a descubrir de qué se trata, estamos ante un intento barato con resultados desastrosos pues en realidad cualquiera puede imaginarse uno y resultará cuatrocientas veces más creíble que el propuesto aquí. ¿Recuerdan El otro lado de la puerta (EUA-Reino Unido-India, 2016)? Este final es peor y las dos fueron escritas y dirigidas por Johannes Roberts.

Terror a 47 metros
(47 Meters Down, Reino Unido-EUA-República Dominicana, 2017)
Dirige: Johannes Roberts
Actúan: Mandy Moore, Claire Holt, Matthew Modine, Santiago Segura
Guión: Johannes Roberts, Ernest Riera
Fotografía: Mark Silk
Duración: 89 min.

CONOCE MÁS. Esta es la crítica de Erick Estrada a Terror profundo.

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