El profesor Marston y la Mujer Maravilla, crítica. Película de la semana.

0

 

El profesor Marston y la Mujer maravilla
Esto debió llamarse El profesor Marston y las mujeres maravilla
Por Erick Estrada
Cinegarage

El sistema reacciona siempre ante las ideas y los proyectos que cree que lo amenazan. El creador de la emblemática super heroína La Mujer maravilla, William Moultn Marston, abre la narración de Angela Robinson al ser interrogado como un criminal debido al contenido erótico, violento y homosexual de los cómics creados por él, una discusión y un mito que ha perseguido al personaje desde siempre y que volvió a la superficie con el estreno de La Mujer maravilla dirigida por Patty Jenkins este mismo año.

Quien lo interroga, paradójicamente, es la mujer empoderada encargada de vigilar desde el punto de vista civil la educación de los niños de Estados Unidos. ¿Qué hacen todas estas ideas e imágenes con carga sexual en pulps que puede leer cualquier niño o niña a lo largo y lo ancho del país? “Educar” es la respuesta de Marston. ¿Cómo? Esa es la misión de la película de Robinson, una que cumple con una velocidad apabullante y una tormenta de ideas que en lugar de golpearnos la cabeza con granizo, nos acaricia la imaginación.

Afortunadamente, Robinson (autora también del guión) no cae en la primera tentación y no será la Mujer maravilla quien guíe las ideas que la película nos regala. Al contrario, nos invita a explorar el pensamiento científico de este psicólogo y de su no menos brillante esposa, Elizabeth Marston, que unen fuerzas con una estudiante del primero, Olive Byrne, para desarrollar una nueva teoría que entienda los sentimientos y las emociones humanas enfocado todo (se trata de tres pensadores libertarios muy adelantados a su tiempo) a la libertad del individuo y a las libertades universales.

Tampoco se desilusionen. Conociendo el desarrollo del pensamiento de estos tres científicos, vemos cómo en la imaginación de Marston se amasa la plastilina que terminará por convertirse en la Mujer maravilla, todo enredado (la historia gira, se mueve, se transforma) en un drama de ritmo enloquecido como seguramente enloquecidas fueron las ideas de los Marston para desarrollar sus teorías y luego darles forma y capitalizarlas.

El interrogatorio del principio no es la invitación al flash black. Robinson lo utiliza para darle voz al mito de la carga sexual y violenta del cómic y hacerlo dialogar con las experiencias de los Marston que generaron todo. Es decir, Robinson desmitifica a la super heroína para darle lugar a la historia verdadera que la forjó, una historia adelantada a su tiempo, de libertades sexuales que desde un principio se declaran enemigas del reduccionismo de Freud y de su falocentrismo, por muy figurativo que este sea.

En Professor Marston encuentran voz desde el feminismo hasta el fetichismo, la exploración sexual, pulsiones sexuales que incluso ahora se consideran anormales, las fantasías sexuales y las que pueden lograrse, las hoy llamadas nuevas familias, el dolor del amor y el amor al dolor, todo para dar sustento y curvas a un proyecto que, incluso hoy, muchos consideran la proyección de perversiones y desviaciones.

Robinson se las ingenia para en lugar de eso elaborar una construcción dramática que deje clara la vanguardia en la que vivían los Marston, su propuesta libertaria más allá de lo sexual, más cercana incluso a la política y a la revolución del pensamiento que muchos, muchos años después, cuando los 60 llegaban a su término, estalló en voces que pedían revolución sexual y demandaban el imperio del amor libre.

¿Por qué la revolución sexual no ha dado todo el poder que se le ha quitado a las mujeres desde siempre y por qué muchos fueron incapaces de generar un verdadero amor libre? Porque, como los super héroes que responden más al diseño de mercado en lugar de surgir de una biografía e inspiración cierta y honesta, las ideas que los Marston ya practicaban y ejercían demandan un verdadero cambio y no una banalización enfocada solamente al disfrute. Cierto, el disfrute, el gozo, el hedonismo, deben ser los principales propulsores de la vida de cualquiera, ya sea ese gozo sexual, intelectual, profesional, económico o meramente personal (nunca sobre el sufrimiento de los demás), pero tampoco debe ser el único. El guión de la película, el cálculo de sus múltiples puntos climáticos (pareciera que estamos en terapia multiorgásmica) consigue dar entrada a los cimientos que deben llevarnos a ese goce y que deben evitar la mirada superflua y facilona.

Con todo ello, El profesor Marston y la Mujer maravilla  (o Las Mujeres Maravilla como debió llamarse) más allá de ser una lluvia de datos sobre la creación de un personaje emblemático, es una invitación a tomar y ejercer nuestras libertades y nuestro derecho al gozo; es una invitación a transformar el pensamiento del mundo que se debate desde hace algunas décadas entre lo que es normal y lo que no es normal. Todos sabemos que lo normal es que el sistema quiera aniquilar al pensamiento que atenta contra él. Quizá sea tiempo de una revolución que no necesita de super héroes, como no lo necesitó esta película.

CONOCE MÁS. Esta es la crítica de Erick Estrada a La Mujer maravilla.

Profesor Marston y la Mujer maravilla
(Professor Marston and the Wonder Women, EUA, 2017)
Dirige: Angela Robinson
Actúan: Rebecca HallLuke EvansBella HeathcoteConnie Britton
Guión: Angela Robinson
Fotografía: Bryce Fortner
Duración 108 min.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *