It (Eso), crítica.

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It (Eso)
La pesadilla del small town
Por Erick Estrada
Cinegarage

¿Cuánto de su efectividad le debe It (Eso) al universo de Stephen King? Con todos los baches que tuvo que sortear y con todo lo que le quitaron y le dieron (recordemos que Cary Fukunaga tuvo el proyecto en sus manos y el crédito del guión es para él, Gary Dauberman y Chase Palmer), podría afirmarse que la película le debe y le debe mucho… Aunque, seamos sinceros, aceptarlo no significa que las cualidades narrativas de King se transportan automáticamente a las películas que se hacen de sus textos.

Recordemos por ejemplo la interminable lista de películas basadas en sus narraciones que no han alcanzado siquiera el estatus de culto por sus errores, mucho menos por sus aciertos. Por otro lado traigamos a la memoria las películas que han sorteado bien esa traducción y que hoy incluso son consideradas clásicas. Ahí podemos ir de la inigualable El resplandor (con la que King sigue teniendo problemas serios), a Cuenta conmigo (probablemente el verdadero origen de It) y Miseria (nuevo hit de Rob Reiner que tiene aquí un doblete en el mundo Stephen King). ¿Se puede resumir el acierto de estos tres ejemplos?: ninguno asumió de entrada que la historia de King -y en consecuencia la película resultante de ello- tenía que hacer saltar en la butaca a quien hubiera pagado su boleto.

It, Muschietti y sus guionistas lo entendieron y en lugar de esconder en la oscuridad al payaso Pennywise -quizá el personaje cinematográfico más esperado del año- lo lucen en la luz del día, con iluminación perfecta y lujo de detalles.

¿La razón? Sencilla. Ese guión, la narración que Muschietti extrae de él, la novela de Stephen King, no cuentan esa historia; por el contrario, detallan otras que salen a la superficie gracias al evento maligno que cada 27 años surge de las profundidades de Derry, el pueblo donde ocurre todo, para expandirse, alimentarse y satisfacer su sed violenta antes de desaparecer nuevamente.

Si algo comprende Eso, la película, es que los terrores que atormentan a sus personajes son los cotidianos y los cercanos y que de ello y de ellos puede fabricarse un símbolo, una representación, una magnificación (todo al mismo tiempo) que adquiere el rostro del famoso payaso Pennywise, estupenda interpretación de mirada tétricamente bizca (un ojo sobre sus víctimas, otro mirando fijamente al espectador) que redondea esta idea: yo, el terrorífico payaso miro a mis víctimas y las atormento para contarte a tí, mientras tanto, una historia más interesante pero inseparable de aquella.

Si ello ocurrió voluntaria o involuntariamente resulta para este texto completamente irrelevante pues funciona para sustentar el hecho de que King juega más con los terrores reales que con los sobrenaturales, de ahí que aquí ni los demonios ni los crucifijos ni las aguas benditas aparezcan o siquiera se insinúen.

Lo que It, la película, rescata de It, la novela (despojándola de situaciones mucho más violentas y crueles) es esa baraja de miedos de todos los días de sus desafortunados pero reales personajes: el trauma por la pérdida del hermano (tenemos en la muerte de Georgie una secuencia gráfica y deliciosa que aunque no llega a ningún extremo tampoco se refugia en lo light); la opresión sobreprotectora de los padres; el ataque de los abusivos de la escuela (rednecks juveniles matizados con suficiente pericia para luego hacer de esos bullies una sangrienta delicia parricida) y el pavor de ser sobajado por ninguna razón; el abuso sexual intra familiar sumado a la primera regla femenina, multiplicación de factores que harían que cualquier chica alucinara con un baño teñido en espesa sangre, sangre que sus mayores no ven pero que sus colegas en desgracia aprecian en toda su dimensión. El terror es cosa de todos los días.

Es alrededor de esos miedos en donde se desarrolla la historia y la aventura de estos adolescentes perdidos en un mundo hostil que se regodea en esa hostilidad. Es por ello, también, que al sumar estos sufrimientos, lo terrible de las situaciones cotidianas, It sea una figura de la pesadilla de vivir en el small town de la América profunda y de la necesidad de salir de él, de escapar del mal sueño, de ansiar con cada hueso no quedar atrapado en alguno de los sótanos en los que se desahogan las tensiones de esa americana profundidad… Profundidad… Profundidad. It se esconde ahí, abajo, en las cloacas.

Buscar un motor más complaciente apoyado en la efectividad visual del diseño de Pennywise y de la posibilidad de hacer que persiga interminablemente a quien se le plante enfrente, intentar una película más “agitada” en aras de un producto más “impactante”, ignorar las reflexiones de la narración real de It, la novela, habría sido un grave error y si bien la película dista mucho de la perfección, acomoda tan bien sus piezas que se dota a sí misma de toda la profundidad que puede tener un producto destinado al entretenimiento.

Como ya lo había hecho Spielberg en Poltergeist, como ya también había ocurrido con la ya mencionada Cuenta conmigo, como lo desarrolló a lo largo de su primera temporada la serie Stranger Things, como se contaba con frialdad y nada de ternura en Los niños del maíz (King tiene el tema circulando por sus venas), It, la película, convierte el sueño americano de la dulce vida en los suburbios en una descripción brutal de la pesadilla de su sociedad conservadora condensada en vecindades gigantescas en las que siempre sale a flote lo peor de sus miembros: es la pesadilla del small town americano que en los tiempos que se viven es a la vez una metáfora de la malicia que resurge ahora mismo, en estos instantes a lo largo y ancho de los Estados Unidos y que esperó por largo tiempo la señal para evidenciarse en la superficie.

Desde las profundidades de esos vecindarios gigantescos lo peor sale a flote. La idea de la cloaca que muestra lo que muchos quieren ocultar es el juego que It, la novela, maquina y aceita. Veremos si como se nos ha prometido todos saldremos a flote en la conclusión de la historia en It, la película.

It
(EUA, 2017)
Dirige: Andrés Muschietti
Actúan: Bill Skarsgard, Finn Wolfhard, Javier Botet, Nicholas Hamilton
Guión: Gary Dauberman, Chase Palmer, Cary Joji Fukunaga
Fotografía: Chung-hoon Chung
Duración: 135 min.

CONOCE MÁS. Este fue el avance final de It (Eso).

CONOCE MÁS. Este es el episodio que sobre It (Eso) hicieron Erick Estrada y Hugo Corona.

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