Transformers: el último caballero. Crítica.

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Transformers: el último caballero
El discurso del loco
Por Erick Estrada
Cinegarage

Tres guionistas. Cuatro personas contribuyendo a la historia. Ocho líneas de tiempo en las que caben la leyenda del Rey Arturo, la Segunda Guerra Mundial, un planeta en vías de extinción, Optimus Prime haciéndose homenaje a sí mismo e indirectamente a esa joya conocida como Santo y Blue Demon contra los monstruos (México, 1970) en la que Blue Demon recibe un tratamiento que provoca la pérdida de identidad y que en consecuencia lo convierte en enemigo de sus antiguos aliados. Una descendiente del Mago Merlín, robots gigantes con barbas y babas verdes que devoran coches como si se tratara de comida para gatos.

Robots bebés que esperan que creamos que crecerán y madurarán pero que se contraponen con robots ya crecidos que no muestran una pizca de madurez en su propio universo, el de esta estéril casi-narración que con prisa inexplicable quiere meternos en el tema que no tiene.

No se trata de forzar a una película a tener una sinopsis. Jarmusch mismo ha dicho que para sus películas lo importante no es la anécdota sino los personajes. El asunto con la inofensivamente trepidatoria Transformers: el último caballero es que sus personajes son inasibles por inexistentes. Saltan de una secuencia a la otra con una inutilidad apabullante, con una falta de corazón desesperante, con una necesidad de cubrir la falta de fondo con una forma, hipertecnologizada e hiperactiva, que lo mismo balea con un diseño sonoro escandalizante y distractor que con un montaje que glorifica el corte a tal nivel que éste parece someter al encuadre. Sí, Transformers: el último caballero carece tanto y de tal forma de un discurso cinematográfico que pareciera que en la película existen más cortes que encuadres. Es el discurso de un loco que vive en ocho dimensiones y que hace zapping entre ellas con la cobardía de quien no sabe concluir una oración.

Tampoco se trata de negar a la película, a Michael Bay, la posibilidad de desarrollar a sus personajes en una cinta que carece de anécdota. El asunto es que los casi personajes de Bay, enfrentados unos a otros en situaciones límite sin poder pegarse a un sujeto, verbo o predicado, sus robots gigantes, se convierten en una panda de niños malcriados encerrados en un deshuesadero gigantesco, obligados a quemar ejércitos enemigos en una Edad Media que nunca existió, para después unirse a una lamentable caricatura de Doce al patíbulo (EUA-Reino Unido, 1967) atragantados por el mazacote de un guión que se desvanece a cada cambio de luz, que carece de diálogos (verbales o visuales), en una historia tan frágil como las promesas del peor político del mundo y que parece más empecinado en pegotear secuencias de acción (hiperkinética) que en generarla, manufacturarla, cocinarla, entenderla; cada secuencia menos vinculada a la siguiente que cualquiera de sus predecesoras.

Flashbacks descorazonados, falsa y baratísima neo mitología que miente antes que lanzar discurso, que engaña antes que generar conversación. Personajes que se callan interminablemente unos a los otros en una marejada de sinsentidos metanfetamínicos, paranoides y desquiciantes.

Incongruente. Inconexa. El discurso de un loco que va de la ciencia ficción más aspiracional estilo Indiana Jones y la calavera de cristal (EUA, 2008) a la de Encuentros cercanos del tercer tipo (ambas curiosamente de un Spielberg diferente, una más lúcida que la otra). Pero aquí se trata de una ciencia ficción que en su afán grandilocuente, en su masturbatoria catarata de cortes y distracciones que parchan pero no cimentan, es incapaz de alcanzar una décima de cualquiera de las anteriores.

Transformers: el último caballero con ansia y mala hambre, en sus 150 minutos de interminable duración, quiere ser relampagueante y en lugar de eso se vuelve tartamuda, evasiva. Una plasta de colores que chillan en 5.1 y a todo volumen, en la que la forma falla en su monstruosidad y la que el fondo es sencillamente inexistente.

El discurso del loco que quiere decirle al mundo que ha descubierto que está loco.

Transformers: el último caballero
(Transformers: The Last Knight, EUA, 2017)
Dirige: Michael Bay
Actúan: Anthony Hopkins, Mark Wahlberg, Laura Haddock, John Goodman
Guión: Art Marcum, Matt Holoway, Ken Nolan
Fotografía: Jonathan Sela
Duración: 150 min.

CONOCE MÁS. Esta fue la videocrítica de Erick Estrada a Transformers: la era de la extinción.

CONOCE MÁS. Esto fue lo que Michael Bay le contó sobre la película a Hugo Corona en su visita a los estudios de edición.

Comments (3)

  1. Estaba esperando leer tu crítica para ver como la despedazabas y no defraudaste jajaja. Esta saga ya es bastante ridícula! Saludos!

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  2. No le entendi a tu critica, muchas palabras y fraaes adornadas para decir lo que se esperaba, que al igual que las anteriores es una mala pelicula.

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  3. Jose Enrique Herrera · Edit

    Siento que hayas gastado 2 y media horas de tu vida torturandote con semejante pedazo de basura. En fin, como todo lo malo en la vida, es lo que nos hace reflexionar sobre las buenas producciones.

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