Todos queremos a alguien, crítica

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Todos queremos a alguien
Con tu cabeza y tus piernas
Por Erick Estrada
Cinegarage

“Con tu cabeza y tus piernas” son las palabras y es la idea con la que la hermana de Clara (personaje central interpretado por Karla Souza) la describe: una mujer inteligente y además atractiva. Aquí importa el orden de los factores porque en el viaje que propone Catalina Aguilar Mastretta unos personajes tendrán que lidiar con la inteligencia de otros sólo con un arma: su propia inteligencia.

Es por ello que esta historia de encuentros se detallan cosas, miradas, acentos, gestos, que en muchas comedias románticas se pasan por alto o que por el contrario se exageran, delatando una mala observación de situaciones completamente humanas y que aquí se presentan con una naturalidad que la mayor parte de las veces se echa de menos en otras historias.

Es decir, importa mucho lo que los personajes discuten y argumentan, pero con un ojo que promete y que aquí se siente cálido, Catalina Aguilar Mastretta envuelve todo con caricias y abrazos que a veces delatarían situaciones íntimas de ella misma pero que pasan fugaces construyendo la intimidad misma de sus personajes: los bailes, las borracheras, el sexo mismo aparecen con discreción, sugiriendo y mostrando casi a partes iguales para dar cobijo a una situación más compleja de lo que comedias menos afortunadas han querido describir (en el primer encuentro de Clara con Daniel, su ex, ¿ella se lo lleva metafóricamente a la cama al dormir con su suéter? ¿O es acaso una proyección de sus deseos?).

Atrapada entre dos hombres (muy bien José María Yazpik y Ben O’Toole), Clara -una mujer con piernas y con cabeza– parece dejarse llevar por una de esas mitades hundiéndose en una confusión “natural” si hablamos de amor e incomprensible si hablamos de razón. La película hace lo mismo y a veces tirando de más (las discusiones entre Clara y Daniel no son del todo afortunadas) y otras sacando jugo a su reparto, busca que debatamos entre la casi villanía de unos y la “santidad” de otros para, muy poco tiempo después, mostrar la otra cara de ambos para que reenfoquemos la identificación y redireccionemos la proyección, mecanismos de defensa indispensables en el género.

Si bien la película no cuenta con lo que en el viciado público de la comedia romántica se define como “ritmo endemoniado” (aportación a la vez afortunada y desgraciada de propuestas como la de Bridget Jones o más recientemente Yo antes de ti), sí genera una corriente en la que sus actores surgen y se ocultan para acomodar cada vez una entretela más en la compleja red de reflexiones a la que Aguilar Mastretta obliga a Clara y a muchos de los que navegan la historia con ella.

Películas con más preguntas que respuestas hacen falta y Todos queremos a alguien (engañoso título en ciertos engañosos momentos de la película, asertivo en otros asertivos momentos de la misma) juega su papel y hace su parte especialmente dentro del género, mal acostumbrado a los finales y las salidas fáciles y, sobre todo, a dejar claras situaciones que si hablamos de amor jamás lo serán y que si hablamos de razón serían completamente falsas. Si su historia quiere sumergirnos en el amor instantáneo (ese engaño en el que Clara cree vivir satisfecha el despecho del que fue objeto) o si quiere hablar de lo instantáneo del amor (¿cuánto tiempo se puede estar ilusionado con alguien a quien por otro lado se desconoce?), la película no intenta responderlo.

Por el contrario, busca más la experiencia, la vivencia, el estado de ánimo antes que la receta que solucione las depresiones amorosas de sus personajes, de Clara en particular y de quien ve la película con ella.

De Aguilar Mastretta se echan de menos, sí, el gancho al hígado de sorprendentes momentos en Las horas contigo (México, 2015), algunas de sus frases lapidarias, mucho del pulso marcado y certero, probablemente algo de la intimidad endurecida de aquella historia. Hay que tener en claro algo, sin embargo: salir de la zona de confort, buscar reconstruir (y conseguirlo en buena parte) una propuesta para convertirla en apuesta de un género tan menospreciado por el público y tan maltratado por otros cineastas, es tan poco sencillo que cuando se hace con buen ojo y tino, vale la pena disfrutarlo.

Esta es la oportunidad, una oportunidad con cabeza y piernas.

Todos queremos a alguien
(México, 2017)
Dirige: Catalina Aguilar Mastretta
Actúan: Karla Souza, José María Yazpik, Ben O’Toole, Tiaré Scanda
Guión: Catalina Aguilar Mastretta
Fotografía: Jon Aguirresarobe

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