X-Men: Apocalipsis, crítica

0

X-Men: Apocalipsis
El western que nadie vio
Por Erick Estrada
Cinegarage

Los créditos dejan claro lo que Singer hizo o le pidieron que hiciera: la descripción de alguien que llega desde el pasado más remoto hasta nuestros días en una especie de túnel que al cerrar lo deposita en nuestro mundo, uno al que desconoce por completo pero del que sospecha lo sabe todo.

Al mismo tiempo, poco a poco y no sin un par de malos momentos de melodrama -que sin embargo rescata muy bien un ya muy hábil Michael Fassbender– nos replantea a un villano y sus amarguras, las raíces de un rencor que pueden terminar entrelazadas con las de aquél dios primigenio que viviendo una especie de Aleph apocalíptico se enchufa a la televisión para absorber vía satélite toda la información que hemos guardado ahí.

Una vez nutrido, este dios falso, falso profeta, capaz de seducir a mentes brillantes como la del renacido Magneto, se dedica a reunir a un grupo de guardias que si viéramos la película con óptica bíblica serían llamados jinetes, uno de ellos armado literal y metafóricamente con alas de metal mientras en la divertida banda sonora suena un heavy metal, sí, angelical.

Ubicados frente a una película divertida y eficaz, llena de momentos brillantes e incluso emocionante, dotada de un sentido del humor alucinógeno y a veces críptico (de nuevo la secuencia de alta velocidad de Quicksilver llama la atención más que los puñetazos super heroicos, aunque más por la forma que por el fondo a pesar de insertar fieramente la “Sweet Dreams” de Eurythmics); con un mensaje completamente actual e incluso revolucionario, (especialmente para el subgénero de super héroes) X-Men: Apocalipsis deja algo en el aire.

Perdonando a un director tan hábil como Bryan Singer hay que decir que eso que queda volando no es enteramente su culpa.

Singer defendió a capa y espada el mensaje de inclusión y tolerancia que había inyectado en estas fábulas de mutantes que más que super poderes cuentan con habilidades distintas. Nadie jamás podrá contradecirlo.

Lo extraño es que, a estas alturas del siglo XXI y habiendo dedicado tanto tiempo y universos a los sueños de super héroes y super villanos que destruyen ciudades con la mano en la cintura (algo que aquí también ocurre), ese mensaje quizá pudo aprovecharse mejor en géneros más tradicionales.

X-Men: Apocalipsis es de entrada el llamado a las armas de parte de un profeta anticuado y ultraconservador que si nos quedamos en el nivel de lectura de un cómic adaptado al cine puede llegar a evocar a Donald Trump (recuerden los enfoques electorales que se le dieron a Batman vs. Superman), pero que con un poco más de arena y un desierto distinto, es decir, contando todo desde la óptica del western, debería remitirnos más al oscuro y violento Eli (Paul Dano) en la antifanática y visualmente delirante Petróleo sangriento (EUA, 2007) de Paul Thomas Anderson. Y ahí, la historia que cuenta Singer (recordemos que él participa en el guión) habría dado un giro espectacular.

Dos bandos que parecen enfrentados sólo por no conocer a su enemigo común, el rescate de una prisión, el jugador ultra violento que aparece de repente, la reunión al atardecer cuando todos en el pueblo se han escondido; la colecta de las armas, los giros, las traiciones y la intriga de identidades y rescates de último momento (Xavier es casi una fuerte e inteligente “dama en peligro”), todo habría fortalecido el mensaje que Singer ha desvelado para todos y, quizá, de una forma más elegante, menos manoseada, menos complaciente en la forma de un western.

La película entrega, de todos modos, un gigantesco paquete de imaginación que se agradecerá eternamente. Por primera vez en mucho tiempo (aunque Inception y The Matrix pudieron dar varias pistas) el enfrentamiento de mentes, la telequinesis y la telepatía dejan de ser, por lo menos aquí, asunto de tocarse la sien con los dedos. Singer tuvo a bien dinamizar y transformar la dinámica para entregar una de las mejores secuencias de esta historia de destrucciones y renacimientos, de vileza pero también de compañerismo y códigos humanos. Dos acciones paralelas que por un lado dejan ver la luz y la oscuridad del vaquero mayor llamado Xavier y el surgimiento de una mujer rugiente que viene a demostrar su fuerza (Jean Grey en plan Katie Perry).

Dentro de ello, de todos modos, uno no puede dejar de pensar en obras cumbre como Los imperdonables (EUA, 1992) en donde esos ingredientes se manejan de forma elegantísima y violenta. Y sacando la referencia a la luz, ese enfrentamiento mental, esa mejor secuencia de Apocalipsis, habría representado un enorme y gran duelo a la puesta del Sol, como en los mejores westerns.

¿Será que X-Men: Apocalipsis es el gran western que nadie vio?

X-Men: Apocalipsis
(X-Men: Apocalypse, EUA, 2016)
Dirige: Bryan Singer
Actúan: Jennifer Lawrence, Michael Fassbender, Evan Peters, Rose Byrne
Guión: Simon Kinberg
Fotografía: Newton Thomas Sigel
Duración: 144 min.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *