Suite Française, crítica

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Suite Française
Los humanos en las guerras
Por Erick Estrada
Cinegarage

Muchos otros dramas, muchas otras películas bélicas se han encargado de dibujar lo que ocurre fuera de los frentes de batalla de las guerras más recientes. Además de ello, una nueva lectura de la Segunda Guerra Mundial (y también de la Primera) se ha apoderado de las ficciones contemporáneas. Hay que decirlo, es una nueva lectura muy necesaria, una que intenta eliminar el maniqueísmo tan controlador de, por ejemplo, el cine bélico de los setenta y quiere, en lo posible, humanizar ejércitos y soldados con el riesgo, claro, de que en esa humanización muchos vean más de lo que hay.

No nos engañemos. No existe en realidad una apología del nazismo cuando se habla de personajes atrapados en su telaraña de anti-pensamiento (aunque muchos querrán encontrarla). Lore (Alemania-Australia-Reino Unido, 2012) lo hacía a su manera e incluso narrando un drama bélico desde el punto de vista de una chica que ha adoptado por completo la doctrina nazi, deja clarísimo que esa visión es un engaño pero también, y eso es lo más importante, que en situaciones como las que vive Lore, la protagonista, era comprensible caer en ese engaño.

Poco a poco, incluso con apuestas muy metidas en el lenguaje de Hollywood como Fury (EUA-China-Reino Unido, 2014) la Segunda Guerra va trasladando responsabilidades de los ejércitos y sus bestialidades “justificadas”, a los altos mandos, a los creadores de las ideologías que se vieron las caras o, peor aún, que decidieron desatarla con otros fines lejanos a la defensa de una ideología (que comiencen aquí las enormes especulaciones y teorías de la conspoiración).

Desde ese punto de vista la narración que ocurre en Suite Française resulta oportunda y revitalizante. Nada hay en contra de “El diario de Ana Frank” y la sucesión trágica de eventos que describe y que inumerables películas se han encargado de llevar a millones de personas. Sin embargo probablemente Suite Française nos dé la oportunidad de acercarnos al choque mundial, de pensamientos y de puntos de vista, desde una perspectiva más adulta para, de nuevo, dejar claro que la enorme responsabilidad de atrocidades como esa guerra debe entregarse primero a las cúpulas. La guerra a nivel del calle fue muy distinta.

Suite Française se acerca al comienzo de la invasión nazi a una Francia debilitada y con cierta propensión al antisemitismo y que a final de cuentas llevó a su gobierno a entregar al país a las garras de Hitler y sus seguidores. Esos seguidores, sin embargo, en esta película (inspirada también en un texto, escrito en este caso a escondidas por Irène Némirovsky quien eventualmente murió asesinada en un campo de concentración) son también los soldados de bajo rango, los mandos que aunque aquí son superiores ninguna relación real tienen con las mesas en donde se toman las decisiones de un conflicto tan grande como este y que por supuesto, no siempre comparten el adoctrinamiento que construyó fanáticos nazis por toda europa.

En esa historia una mujer atrapada en las afuera de París y en un modelo social que la limita antes que darle futuro, vive con su suegra, de vistas cortas y, claro, maniqueas, sobre prácticamente todo lo que tenga que ver con los seres humanos. Hasta allá llega la guerra, una tropa del ejército nazi (comencemos a llamarlo así y dejemos de llamarlo el “ejército alemán”) y un teniente al cual deben darle alojamiento.

Con ese roce obligado Saul Dibb consigue sacar a flote la humanidad de personajes que en otras épocas se habrían enfrentado hasta desatar una tragedia. En su lugar, es la tragedia de la guerra en sí la que deja que conozcamos las capas de estos bandos multiplicados. Tenemos sí, dos nacionalidades, la francesa y la alemana, pero también hay dos maneras de pensar, la de los pueblos de Francia y la que resulta del adoctrinamiento nazi y encima de ello dos visiones más regulares del mundo, la civil y la militar.

Esas diferentes superficies de roce provocan un interesante y a veces muy intenso juego en el que comprendemos perfectamente que a pesar de uniformes y doctrinas ningún hombre es mejor que otro pero que, en un sistema como el que impera en el mundo desde entonces, las clases sociales se matienen y determinan incluso en esas situaciones: los pobres y los ricos no viven la misma guerra y la guerra no vive igual en pobres que en ricos.

Justo en ese dilema alcanzamos también a ver los matices de la resistencia, de una postura más radical ante la sangrienta radicalización de pensamiento que ya es el nazismo y, claro, la tragedia dentro de la tragedia que ello desata.

Concentrada, muy en foco, con gran recreación de época y una Kristin Scott Thomas soltando el látigo de su talento con precisión apabullante, la película es una buena propuesta es esta oleada de replanteamientos de la Segunda Guerra y a la vez la reivindicación del espíritu de una mujer que viviendo la guerra en primerísima persona venció a su época y a sus agresores comunicando un dilema que debería tomarse mucho en cuenta: que debajo de uniformes y ropas, caras o baratas, somos para bien y para mal iguales, humanos, con taches y con aciertos, pero humanos todos.

Suite Française
(Reino Unido-Canadá-Francia-Bélgica, 2014)
Dirige: Saul Dibb
Actúan: Kristin Scott Thomas, Michelle Williams, Margot Robbie, Sam Riley
Guión: Matt Charman, Saul Dibb
Fotografía: Eduard Grau
Duración: 107 min.

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