20 000 días en la Tierra, crítica

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20,000 días en la Tierra
El cumpleaños del sacerdote
Por Erick Estrada
Cinegarage

Nick Cave es probablemente uno de los últimos artistas que comprenden el acto de rock en vivo como la sublimación de la violencia humana, como la transportación a nuestros tiempos de esos sacrificios a los dioses en los que hoy el puñal y el hacha se convierten en bajo y guitarra y en los que la sangre es más bien aquello que sale de la boca del nuevo sacerdote.

En 20,000 días en la Tierra Nick Cave se convierte en sacerdote.

La forma de la película es más que atractiva. Un cruce de realidades y ficciones nos lleva a una especie de confesión-introspección en la colvulsa y tenebrosa mente de Nick Cave. ¿La razón? Comprender lo que todo mundo sabe cómo funciona pero que no necesariamente funciona siempre: el arte, la creación y en el caso de este documental, la creación de una canción que satisfaga al ángel negro (el apodo de ángel, lo sabemos aquí, fue entregado por su padre) conocido como Nick Cave.

La canción. A través del encuentro con sus inspiradores, con la gente que lo lleva a hablar de lo que ve y quiere en sus canciones, mediante el enfrentamiento con sus fantasmas (incluso Kylie Minogue aparece para limar asperezas), mediante el trabajo en la máquin a de escribir, en el estudio, en los ensayos, vemos a Nick Cave describir el proceso creativo del artista enfocado aquí a “la canción”, pero transportable a lo que sea que el humano quiera hacer, siempre y cuando se trate de arte.

Siendo él nuestro chamán, nuestro sacerdote sacrificial, la realidad de la película se desdobla hacia la mente de Cave para dejarnos escuchar sus pensamientos -esos negados al psicoanalista (presente también en la película)-, y con ellos, descifrar la poética y la lógica, la inspiración y la desesperación de la creación humana.

“Vivimos en las memorias. Ellas definen nuestra vida”. Cave teme ante todo perder la memoria, es una de las confesiones hechas en la película… y por ello crea… y por ello crea canciones. La memoria vive cuando se recuerda, no antes, no después, y la canción para Cave es tanto un momento de iluminación como un vehículo perfecto para el malabarismo de recuerdos, para enfrentarse a sus fantasmas y a sus inspiradores, para alcanzar el momento casi micro orgásmico en que “la canción toma control de todo y no puedes hacer nada más. La canción te avisa que pronto te dará la clave para someter al dragón”.

Conociendo a Cave ese dragón podría ser el mismo al que sometió San Jorge. Pero viendo este trabajo sabemos que su enfoque es mucho más profano, casi hereje.

En 20,000 días en la Tierra no sólo vemos la narración de Cave sobre Cave sobre todo ese periodo de tiempo. Es también la materialización de este negro caballero en busca del disfrute creativo, del momento climático de la creación.

Siendo Cave un artista sabemos que esta película está dedicada a él, pero también a la canción, a la creación, al arte, al humano.

20,000 días en la Tierra
(20,000 Days on Earth, Reino Unido, 2014)
Dirigen: Iain Forsyth, Jane Pollard
Actúan: Nick Cave, Kylie Minogue, Ray Winstone, Warren Ellis
Guión: Nick Cave, Iain Forsyth, Jane Pollard
Fotografía: Erik Wilson
Duración: 97 min.

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