Birdman, crítica. Película de la semana

8

Birdman
La rabia
Por Erick Estrada
Cinegarage

Rabia. En Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia) hay mucha rabia… y eso es bueno en un mundo que nos ha orillado a no tenerla, a esconderla, a disfrazarla… incluso si uno viste como super héroe.

Nadan en esa rabia –de la cual es muy responsable el guión en que, se nota, tallerearon Alejandro González Iñárritu, Nicolás Giacobone, Alexander Dinelaris y Armando Bo– personajes que de tan banales deberían pasar desapercibidos para cualquiera a no ser por la cita que abre la película, una de Raymond Carver, uno de los escritores de esta adolorida Norteamérica en la que vivimos y que con mayor entusiasmo acogió a la normalidad para entrometerla en sus textos. Si ello no fuera suficiente, la película nos sumergirá -casi contra nuestra voluntad- en el montaje de una obra de teatro adaptada precisamente de uno de los textos de Carver.

Primer engaño descifrado. Si bien nos han hecho creer que la película trata sobre un personaje-actor atrapado entre su pasado de fama global gracias a haber trabajado en una de las primeras películas dedicadas a los super héroes y su futuro, completamente dependiente del éxito de esta adaptación de Carver a Broadway y sus dobles discursos, en realidad estamos hablando de muchos personajes, todos hombres y mujeres de la banqueta, comunes y corrientes a pesar de su fama o sus habilidades (desconocidas por el resto del mundo) pero acomodados en una narración que escapará de ella misma para hablar de otras cosas, de nuestro mundo, de nuestra actualidad.

Ahí donde Bukowski se entrometía en los intestinos de la sociedad de Estados Unidos a través de un alter ego combatiente y resistente. Ahí donde el propio Carver revoloteaba con personajes parcos y secos en tormentas quizá igualmente alcohólicas que las de Bukowski. Ahí en lo que se llamó en algún momento el “realismo sucio” en la literatura americana de mediados del siglo XX, es donde está acomodada Birdman.

Lo sobresaliente es la forma en que eso queda descrito en la pantalla.

El llamado “realismo sucio”, famoso por su falta de descripción y de detalle es traducido a la gramática cinematográfica de dos maneras.

Primero, el eterno plano secuencia en el que parece haber sido rodada la película (en realidad es acción continua), un prodigio fotográfico que si bien en nuestros días es más sencillo de conseguir que hace 40 años, no deja de tener mérito. Con él, con esa cámara navegante y permamentemente en movimiento, la descripción de ambientes y objetos se reduce al mínimo, rozando apenas las paredes en las que se ubica la acción. Lo que le importa son los personajes y sus interiores: la frustración de Riggan, el ex hombre de acción víctima de su propia fama; la rabia de su hija (Emma Stone sorprendente y guapísima) atrapada en la vida de sus padres incapaces de ver debajo de su superficie; la oculta superficialidad del cínico Mike (Edward Norton), el actor estrella que se viste de intelectual para no ser víctima de su propio abismo; el alma moribunda de Lesley (Naomi Watts entonadísima) dudosa ante ella misma de si es una actriz que vive o una una mujer que quiere vivir como actriz (sí, también tenemos juegos de realidades).

Segundo, en este mundo de actores en competencia sangrienta (literalmente) pasivo agresiva, ese plano secuencia nos ayuda a desdibujar la frontera entre realidad y ficción y que en la cabeza de estos deasfortunados personajes están mezcladas irremediablemente. Aventurarnos en su espacio, un teatro vivo y palpitante pero apenas descrito a no ser porque en sus espacios aparezca un actor activo, seguirlos y cambiar de aires dentro de él, hace que esa línea se borre cuadro a cuadro, acto por acto hasta que sin posibilidad de escapar somos víctimas de la narración contínua en la pantalla, pero precisamente por ello, violenta en su montaje (interno).

Sin cortes, el paso de un long shot a un close up de una Emma Stone furiosa es más agresivo. Sin cortes, la transición del presente al futuro de un Riggan atormentado por esa voz/personaje interior que lo atormenta como un grillete del cual no se puede desprender, es más oscura. Sin cortes los colores tienen que ser más evidentes para complementar el estado de ánimo de estos desorientados personajes (a veces pareciera que se encuentran en un laberinto de puertas a medio paso entre la comedia y el surrealismo)… y lo son, apuntan la pasión con el rojo y la frialdad con el azul, no evidentemente (o sí) pero nunca de manera molesta.

Si existiera una definición para la película sería la de unan narración compleja pero muy sencilla de ver. La mitad del trabajo la hace el guión y su exploración de personajes contrapuesta a la no exploración de escenarios. La otra mitad es un enorme trabajo con los actores que deben aceptar a una cámara tan volátil e inexistente para nosotros como mecánica y abusiva para ellos. En medio, una lista grande (que no gigante) de varios niveles de lectura.

En esa forma elaborad(ísim)a en la que luchan a la buena González Iñárritu y Emmanuel Lubezki (que a veces repite un par de trucos ejecutados en Gravedad), está sí la historia de un personaje atribulado por su pasado lleno de luz, su presente nebuloso y el inesperado encuentro con su último enemigo, en donde sí que tiene peso importante su pasado como super héroe. Pero también está esa conjunción (aquí de un actor pero allá de todos nosotros) de las obsesión que nos persiguen en el inconciente: una obra de teatro, un trabajo sin terminar, un proyecto en desarrollo. En ello abona y mucho ese falso plano secuencia en que se columpia la narración.

Y también la rabia, mucha rabia que los personajes de este gran guión rumian y pasean para tratar de entenderla: la frustración regalo de un mundo que nunca deja claro lo que quiere, los deseos atrapado en terrenos sin trampas, una sociedad víctima de sus indecisiones, aspiraciones que están pero que no detectamos. Son los universos de Bukowski y Carver.

Ahí está probablemente la mejor y mayor cualidad de Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia): entrar tan profundamente en el corazón de la sociedad norteamericana a través de rostros y gestos, de las arrugas de nuestros deseos frustrados con una película que es muy sencilla de ver, una cámara que, como con el mejor Fellini, es parte de nuestra vida y tiene permitido, en consecuencia, explotarla.

Y la rabia, la rabia que deja que esta película de Alejandro G. Iñárritu (así viene firmada) le permite esos desplantes de humor negro en la narración, de humor ácido en el diseño de audio, de ironía radical en el enmascaramiento final del personaje que quiere despojarse de la máscara, y en la risa burlona de Emma Stone en la conclusión, la risa de un enorme equipo creativo que consiguió, como debe ser en el un mundo hecho solamente de cine, tomarnos el pelo.

Birdman o la inesperada virtud de la ignorancia
(Birdman or the Unexpected Virtue of Ignorance, EUA, 2014)
Dirige: Alejandro González Iñárritu
Actúan: Michael Keaton, Emma Stone, Edward Norton, Zach Galifianakis
Guión: Alejandro González Iñárritu, Nicolás Giacobone, Alexander Dinelaris, Armando Bo
Fotografía: Emmanuel Lubezki
Duración: 119 min.

Comments (8)

  1. todo estuvo bien, pero caray, la actriz queja hace de ex esposa es muy mala o de plano es muy poco creíble su personaje…no se, la historia me llamó a la paranoia más que dejarme otro sabor. Eduard Norton estupendo.

    Reply
  2. En mi opinión, esta película es de las mejores (o la mejor) del 2014, me gustó mucho la forma en que demuestra la realidad por la que pasamos muchos por medio de una situación no tan común. Ha sido de las pocas películas donde los sentimientos y pensamientos de los personajes son tan genuinos que pude sentirme identificado con varios personajes.

    Tal vez sea cierto que algunas veces la película se muestra algo confusa y/o incoherente, pero creo que esta es la forma en que se puede demostrar un “lenguaje” figurado de forma visual y reforzar la situación que vive el personaje principal.

    Me gustó tanto que pienso que no pudo tener un título mejor porque, cuando acabas de verla, puedes notar que resume perfectamente la escencia de la película.

    Muy acertada tu reseña.

    Reply
  3. Chingon… Casi exacto a lo que pensé saliendo de la sala de cine, durante la muestra. Maravillado, conmovido, con terror… Bukousky. Alcohol. Realismo sucio. Gran critica. Salud por ustedes.

    Reply
    • Yo digo que veas interestelar, esta no esta mal pero se me hizo un tanto extraña aunque hasta eso no es tan aburrida como pensé jaja, perdón por andar de metiche.

      Reply
      • Gracias Yun, ya vi la de Birdman y si me gusto le doy un 7, si esta medio enredosa con esto del alter ego de Michel Keaton y llega un momento en que sientes que le sobran 30 minutos; pero el final si abrocha bien y en general agradable.

        Tu que ya viste la de Interestelar, de verdad ¿me la recomiendas? vi el trailer y se ve flojon , ¿tu que puntos le ves de bueno así como para animarme?

        Reply

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *